viernes, 1 de agosto de 2014

YA VENIMOS, VAMOS A COMPRAR PAN,

¿quién no lo ha hecho alguna vez?...

Con razón que el dicho popular dice: "Ojos que no ven, corazón que no siente"...



Por: Luis Alberto Vegas

Fue en petare 1973, año de elecciones.

Una tarde, estando de visita en casa de Carlos Vegas y su esposa, Tibisay de Vegas, primos míos, nos invitaron a comer, pero viendo que faltaba pan nos ofrecimos para ir a comprarlo. “Ya venimos” dijimos. Y nos dirigimos a Petare ya que la panadería de la urbanización estaba cerrada.

Llegando a Petare, vimos mucha gente caminando hacia la Plaza Bolívar y recordamos que el Lorenzo Fernández andaba en plena campaña electoral. “vamos a acercarnos a la plaza, que aún es temprano” dice Carlos, “0k, vamos” le respondí.

Llegamos a la plaza y estaba full de partidarios del candidato Lorenzo Fernández. También había música y muchos carros. Seguramente se preparaba una caravana. Carlos era copeyano y muy parrandero, y nos quedamos mirando a la gente que estaba muy alegre gritando consignas. Eran como las 6.30 pm. Por cierto, no andábamos a pié. Yo cargaba mi Ford LTD.  

De buenas a primeras Carlos saca a bailar a una muchacha (hasta el momento nadie bailaba), pero parece que ese fue el detonador para que otros lo imitaran y en instantes la plaza era un bululú de parejas y yo mirando, ya que nunca he sido bailador.  Lo que faltaba era la caña, pero esa siempre aparece, pues alguien cargaba una botella de anís y le brindó un palo a Carlos y otro a mí, y al ratico no quedaba nada  “¿no hay quien venda por aquí?”, preguntó Carlos, y un carajito que estaba cerca se ofreció para comprar. Le dimos  veinte bolívares, corriendo el peligro que se fuera con los reales, pero volvió con una botella de anís y le dejamos el vuelto.

Con el revuelo de la fiesta, nos olvidamos que nuestras respectivas esposas (ya eran como las 8 pm) nos esperaban y en ese momento hasta yo estaba bailando.

De repente alguien dio la orden y se inició una caravana. Yo había dejado el carro como a 200 metros y corrimos a buscarlo involucrándonos casi empujados por los carros que venían atrás tocando cornetas. ¡Qué buena vaina!, pensé. Nos van a matar cuando lleguemos, pero paloteados como estábamos no nos separamos de la fila india de carros y fuimos a tener a Sabana Grande. (Veo el reloj y ya son las 10 PM) y habíamos salido a comprar pan a las 6 de la tarde.  ¡Y todo por culpa del irresponsable de Carlos¡

Al fin, cuando íbamos por la avenida Casanova logré  separarme cuando casi llegando a Chacaíto para dirigirnos a Petare Carlos me dice: “párate un momentico aquí para comprar algo”. Estaciono el carro y lo veo entrar a una casa. ¿Pero qué hace ese loco?... Era nada más y nada menos que una zona de burdeles…. A duras penas logré sacarlo de allí cuando ya varias mujeres nos caían encima… “ven mi amor…para que veas lo que es bueno”, nos decían.

Cuando logré sacarlo eran más de las 12 m. y al fin llegamos a Petare consiguiendo a unas mujeres furibundas y preocupadas por vernos vivos, aunque ya alguien conocido les había dicho que en la plaza de Petare había fiesta y Tibisay, conociendo a su marido, y sabiendo que era copeyano tranquilizó a María, mi señora, quién de no haber sido por los antecedentes de parrandero que tenía Carlos, me mata.

Aquella noche nos acostamos sin comer.

Por: Luis Alberto Vegas,
1° de Agosto 2014.


1 comentario:

  1. Bonito recuerdo.
    De aquella tenía yo 7 años...Vivíamos en Palo Verde.
    Saludos

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