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sábado, 7 de junio de 2014

EL DESECHABLE

su primer trabajo...


Maldita la miseria del desheredado que
tiene que tomar lo absurdo por profesión...




Un tipo mal encarado subía por un cerro caraqueño. También bien pudo haber sido en una favela en Sao Pablo o en cualquier barrio en Cali o Medellín…

-Quiero un desechable- le dice al primero que se encuentra...

-Allí mismo, en aquella casa verde- le contesta un zagaletón señalando con el dedo…

En el sitio, toca a la puerta del rancho de cartón y lata que le indicaron y sale una mujer de unos 30 años limpiándose las manos en la ropa…

-Buenos días, ¿qué se le ofrece?...

-Quiero un desechable- repite el sujeto…

-¡LUISITO!... grita la mujer, y un muchacho flaco y seco se hace presente…

-¿qué edad tienes?-...

-13-

-¿Sabes tú, el oficio?-

-Si-

-¿Dispuesto?-

-Sí-

-Pues bien, acá tienes tu paga… haz lo que quieras hoy y mañana… pero pasado a primera hora vas a esta dirección (le entrega un papel)… allí encontrarás una moto roja (le da unas llaves) adentro esta la herramienta a donde tienes que ir y la foto del tipo… se voltea a la madre:

- Cuando termine el trabajo usted recibirá el pago que queda  y 100 bolívares fuertes durante un año… ¿está de acuerdo?-...

-Si-

El hombre se va por donde vino…

Esa noche Luisito va donde Francisca una prostituta de la edad de su mamá con la cual hace cosas que sabía y otras  que aún no aprendía… de un chucho de mariguana, pasa a unos polvos los cuales le quitan la respiración y lo sumen en un oscuro mundo de sueños…  y una pipa de cristal con piedra termina de llevarlo a un mundo onírico en donde no existe ni espacio ni tiempo…

-¡Despierta muchacho!- escucha entre brumas…

La madre está al lado de Francisca, amanece… entre las dos lo bañan y lo visten… ropa nueva… una chaqueta de cuero que no conocía…

-Apúrate muchacho que ya va a ser la hora- dice Francisca…

-Toma la dirección, las llaves y esta plata para que el Tuerto te lleve en la moto- agrega la madre…

Aún con esa modorra, que le deja la droga, baja el cerro… el aire despeja la mente… divisa al Tuerto…

-épa Tuerto, me salió chamba… llévame-…  le dice entregándole el papel…

Sin mediar palabras salen raudos en una ruidosa y humeante moto… luego de cinco minutos llegan a una esquina… al poste, y amarrada con una cadena, esta una moto roja grande… usada, pero aparentemente en buen estado… Luisito abre el candado que sujeta la cadena y le da ambas cosas al Tuerto, junto con el pago, y este se va…

Abre el maletín de la moto, un sobre y una bolsa de papel… pone el contenido de la bolsa bajo su chaqueta… y abre el sobre… otra dirección, una hora y la foto de un señor entrado en años…

Sale a la dirección, se para en la esquina entre unos autos estacionados y espera… pasados unos minutos llegan dos carros, el chofer del primero toca la puerta de la casa de la dirección que tiene Luisito, sale el señor de la foto , se monta en el carro y ambos vehículos parten con Luisito atrás…

Un semáforo, algo de transito… los carros se paran… Luisito a un lado, por un instante su vista se cruza con la del señor de la foto… éste intuye algo –quiere gritar- pero ya Luisito saca algo de  debajo de la chaqueta… una pistola de gran potencia con la que le comienza a disparar al señor de la foto… El chofer del carro y desde carro acompañante, varios hombres, le disparan a Luisito… El sonido de las armas es arterrador…

Después del ladrar de las armas un frío silencio se siente en aire… dos cuerpos… el señor de la foto en su carro agoniza con ojos desorbitados… Luisito en el suelo al morir recuerda dos días de placer… ha hecho su trabajo…
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…Se ha comportado como todo un desechable…



Por JotaDobleVe
Enero 1998

miércoles, 4 de junio de 2014

MORIR EN CARACAS,

o la historia de Alexis


"El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella."  -Cristo-

Por J. W. de Wekker V.
06/09/1996

El miércoles murió Alexis, 22 años, un hijo. Alexis fue un joven trabajador como tantos que día a día madrugan para trabajar, para mantener su familia... No tuvo suerte, no pudo completar sus estudios, su trabajo y su sueldo fueron humildes, Buena gente ese Alexis, sano, tranquilo, bonachón. Tú de seguro conoces a muchos Alexis en tu cotidianidad y a tu alrededor...

22 años, toda una vida por delante. Tenía el derecho a ver crecer a su hija, de tener otros descendientes, de cargar -algún día- a sus nietos, En fin, de amar, llorar, sufrir, en fin, de vivir. Él – de seguro- aspiraba a algo mejor para él y los suyos, estudiaba de noche. Alexis, -en alguna forma- representaba el futuro que hoy nos es incierto...

Pero murió, no por enfermedad, no por vejez, ni siquiera por alguno de los muchos accidentes que propician la inconsciencia de la juventud. ¡Una bala segó su vida!... La parca en forma de un mendrugo de plomo se le alojó en el cerebro. Nadie sabe quien disparó (a nadie le interesa). Tal vez fue un joven de su edad ya maleado por el abandono, el hambre, la miseria, la incomprensión o tal vez un joven de los que llamamos "de buena familia" queriendo probar su "magnum" recién adquirida; podría- hasta darse el caso- que el proyectil asesino saliera de un arma de un "representante de la ley", todo puede ser posible en esta árida ciudad deshumanizada...

Murió un miércoles. No en sábado, ni en domingo, ni siquiera fue un viernes en la noche. Su muerte no tiene importancia, no abultará las estadísticas. En Caracas solo son "relevantes" las muertes de fin de semana, las otras poco importan; ésas se agregan a una lista para totalizar los números al finalizar el año...

Ayer lo enterramos, como se han enterrando a tantos Alexis. En silencio, furtivamente, con entrecortadas lágrimas le dimos el adiós. Quedará en el recuerdo de quienes lo amaron y de los que lo conocimos, muy probablemente nunca se sepa quién fue el culpable. Alexis no fue importante, no tenía un familiar con influencias, por ello, ni la prensa ni la TV se ocuparán de su muerte...

Me lamento por él y por las decenas de Alexis que mueren todas las semanas. Por las vidas truncadas inútilmente. Hemos perdido la capacidad de asombro, a hechos como éste respondemos con un silencio cómplice, con desidia. Con el devenir del tiempo nos hemos acostumbrado. Ya vemos normales este tipo de hechos...

En fin no me queda sino decir que Alexis, y tantos como él han muerto por causas totalmente naturales...
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Vivían en Caracas!...


EPILOGO

11 años después…

El final de morir en Caracas…

Conocí tanto a Alexis ya su madre, ella fue mi secretaria por años… Pero también conocí a su matador, éste -para la fecha- era un niño apenas... Tenía 15 años pero jugaba al grande con una pistola que acababa de comprar por pocos bolívares. A los pocos días mató a otro muchacho por cualquier tontería. Al ser detenido la experticia del arma lo sindica como el asesino de Alexis...

Hoy me llega la noticia. Su matador murió hace dos días en una riña de penal, recibió media docena de puñaladas. Éste cumplía ya su cuarta sentencia. En estos once años no había estado más de seis meses en libertad... En el barrio dicen que acumuló más de 10 muertos.

Además de esas diez madres sin hijos, deja una madre encanecida por pena y llanto...
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Hasta cuando la miseria traerá miseria...
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Ríete de la vida para que la vida no se ría de ti.


J. W. de Wekker Vegas
04/07/2007