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sábado, 7 de junio de 2014

EL DESECHABLE

su primer trabajo...


Maldita la miseria del desheredado que
tiene que tomar lo absurdo por profesión...




Un tipo mal encarado subía por un cerro caraqueño. También bien pudo haber sido en una favela en Sao Pablo o en cualquier barrio en Cali o Medellín…

-Quiero un desechable- le dice al primero que se encuentra...

-Allí mismo, en aquella casa verde- le contesta un zagaletón señalando con el dedo…

En el sitio, toca a la puerta del rancho de cartón y lata que le indicaron y sale una mujer de unos 30 años limpiándose las manos en la ropa…

-Buenos días, ¿qué se le ofrece?...

-Quiero un desechable- repite el sujeto…

-¡LUISITO!... grita la mujer, y un muchacho flaco y seco se hace presente…

-¿qué edad tienes?-...

-13-

-¿Sabes tú, el oficio?-

-Si-

-¿Dispuesto?-

-Sí-

-Pues bien, acá tienes tu paga… haz lo que quieras hoy y mañana… pero pasado a primera hora vas a esta dirección (le entrega un papel)… allí encontrarás una moto roja (le da unas llaves) adentro esta la herramienta a donde tienes que ir y la foto del tipo… se voltea a la madre:

- Cuando termine el trabajo usted recibirá el pago que queda  y 100 bolívares fuertes durante un año… ¿está de acuerdo?-...

-Si-

El hombre se va por donde vino…

Esa noche Luisito va donde Francisca una prostituta de la edad de su mamá con la cual hace cosas que sabía y otras  que aún no aprendía… de un chucho de mariguana, pasa a unos polvos los cuales le quitan la respiración y lo sumen en un oscuro mundo de sueños…  y una pipa de cristal con piedra termina de llevarlo a un mundo onírico en donde no existe ni espacio ni tiempo…

-¡Despierta muchacho!- escucha entre brumas…

La madre está al lado de Francisca, amanece… entre las dos lo bañan y lo visten… ropa nueva… una chaqueta de cuero que no conocía…

-Apúrate muchacho que ya va a ser la hora- dice Francisca…

-Toma la dirección, las llaves y esta plata para que el Tuerto te lleve en la moto- agrega la madre…

Aún con esa modorra, que le deja la droga, baja el cerro… el aire despeja la mente… divisa al Tuerto…

-épa Tuerto, me salió chamba… llévame-…  le dice entregándole el papel…

Sin mediar palabras salen raudos en una ruidosa y humeante moto… luego de cinco minutos llegan a una esquina… al poste, y amarrada con una cadena, esta una moto roja grande… usada, pero aparentemente en buen estado… Luisito abre el candado que sujeta la cadena y le da ambas cosas al Tuerto, junto con el pago, y este se va…

Abre el maletín de la moto, un sobre y una bolsa de papel… pone el contenido de la bolsa bajo su chaqueta… y abre el sobre… otra dirección, una hora y la foto de un señor entrado en años…

Sale a la dirección, se para en la esquina entre unos autos estacionados y espera… pasados unos minutos llegan dos carros, el chofer del primero toca la puerta de la casa de la dirección que tiene Luisito, sale el señor de la foto , se monta en el carro y ambos vehículos parten con Luisito atrás…

Un semáforo, algo de transito… los carros se paran… Luisito a un lado, por un instante su vista se cruza con la del señor de la foto… éste intuye algo –quiere gritar- pero ya Luisito saca algo de  debajo de la chaqueta… una pistola de gran potencia con la que le comienza a disparar al señor de la foto… El chofer del carro y desde carro acompañante, varios hombres, le disparan a Luisito… El sonido de las armas es arterrador…

Después del ladrar de las armas un frío silencio se siente en aire… dos cuerpos… el señor de la foto en su carro agoniza con ojos desorbitados… Luisito en el suelo al morir recuerda dos días de placer… ha hecho su trabajo…
.
.
.
…Se ha comportado como todo un desechable…



Por JotaDobleVe
Enero 1998

INOCENTE...

o, breve historia de una injusticia


"Las víctimas sugieren inocencia. Y la inocencia, por la lógica inexorable que gobierna todos los términos emparentados, sugiere culpabilidad". -Susan Sontag-



Por: Guillermo Sáez Álvarez

Yo fui condenado a 20 años de cárcel sin haber cometido ningún delito. Fue en el año 1975 y esta es la historia:  trabajaba en una fábrica de alimentos enlatados llamada El Turpial, situada en Cagua, estado Aragua como supervisor de control de calidad. Allí se enlataban sardinas, atún y otros alimentos de la dieta diaria. 

¡¡AHHH!!, Me olvidaba: mi nombre es Marcial  Rodríguez, me casé a los 25 años con una muchacha de La Victoria, de 19 años, llamada Elena Melo, y tuvimos una hija a quien pusimos por nombre Yolanda.  Teníamos un apartamentico de 2 habitaciones en el segundo piso del edificio Don Pancho y éramos felices, salvo por una señora que tenía 3 perritos que ladraban todo el tiempo. La señora se llamaba Flor y yo para hacerla rabiar le decía: cómo está doña Florinda en invierno y le recitaba: al hombre mozo que te habló de amores, dijiste ayer Florinda que volviera, haciendo alusión al poema de Andrés Eloy Blanco y ella lo sabía.  Yo lo hacía un poco para desquitarme de la vaina que nos echaban sus perros. Ella me decía: yo no me llamo Florinda, me llamo Flor, y tiraba la puerta Mi esposa me decía: no te sigas metiendo con esa señora, que en un día de estos te va a dar un escobazo.  

Pero volvamos a la historia. Un día salgo para mi trabajo como de costumbre a eso de las 7.30 am. Y al pasar por un el edificio de al lado, veo salir un hombre en actitud un poco sospechosa. El hombre me ve por un instante, y atraviesa la calle rápidamente. No sé porque, su rostro se quedó retratado en mi mente.  Quizás por eso, me asomé al porche y vi a un hombre tendido boca abajo y al acercarme mas observé una mancha de sangre en su cabeza; lo sacudí y me di cuenta que estaba muerto.   

Salí rápidamente para avisar a la policía, aunque creo que he debido devolverme y llamar de mi casa, pero no quise alarmar a mi esposa y continué hasta el teléfono público mas cercano y le informé a la policía, dándoles la dirección de mi trabajo que quedaba a pocas cuadras. Entro a la empresa e informo a mis jefes lo que había visto, y mientras hablamos, aparecen dos policías que me preguntan: 

- ¿usted es el señor Marcial Rodríguez? , sí, yo mismo soy,

- “Entonces está arrestado por sospecha de asesinato”

- “Pero ¿cómo?, si yo fui quien dio aviso a la policía, y ahora me culpan a mí, no es posible; pregunten a mis jefes quien soy yo. En este momento les estoy contando que acabo de ver un hombre muerto cerca de mi casa, y es mas yo lo conocía, pues hace como mes y medio le vendí un carrito Volkswagen, que por cierto, nunca terminó de pagarme.” 

– “Bueno, señor, explíquele eso a mis superiores, pues recibimos una denuncia con nombre y apellido de alguien que lo vio salir apresuradamente del edificio”.  

- “Pero, ¿quién pudo ser?”, replico, “Le digo que yo fui quien descubrió el cadáver y los llamé inmediatamente.” 

– “Bueno, vamos a la jefatura y allá podrá aclarar todo.   Vaya, señor Rodríguez, que nosotros vamos atrás para declarar a su favor”.   

En la Jefatura, después de hacernos esperar como media hora, nos mandaron a pasar a secretaría. Lo primero que se me ocurre preguntar es: 

- ¿Quién los llamó para acusarme? 

- “Fue una señora vecina suya de nombre Flor, que lo vio salir”. 

– “¿Y por qué no llaman a la señora a declarar?”, pregunto.  

– “Ya viene en camino”, me dice el secretario, “así que vamos a esperarla. 

Al rato se aparece Florinda, perdón, doña Flor, y al verme le dice al oficial: 

- “Fue él a quien vi salir del edificio de al lado, casi corriendo”.

– “Usted está loca, Florinda. Yo descubrí el cadáver y salí corriendo a avisar a la policía”.  

Entonces interviene el secretario y me lee mis derechos:

- “Tiene derecho a permanecer callado y buscar los servicios de un abogado para su defensa  Mientras, permanecerá detenido. Tiene derecho a hacer una llamada”. 

– “No es necesario”, dijo mi jefe, “le asignaremos el abogado de la empresa”. 

– “La señora puede irse, pero permanezca en su casa hasta que la citemos”, dice el secretario.

No voy a alargar la historia, con los detalles del juicio. Lo cierto es después de muchos interrogatorios, declaración de la única testigo, huellas digitales del presunto homicida, y el posible móvil, por la deuda que tenía el occiso con el acusado, y el hecho de que habían tenido fuertes discusiones por este motivo, la defensa se basó en testimonios de compañeros de trabajo, y de un retrato que hizo el propio Rodríguez , quien era un excelente dibujante, de la persona que vio salir del edificio, la cual nunca apareció, el acusado fue declarado culpable de homicidio en primer grado con arma contundente y sentenciado a cumplir 25 años de prisión, con opción a salir en 20 años por buena conducta. Hubo 2 apelaciones sin ningún resultado.  

Mientras pasaba el tiempo, el verdadero asesino se encontraba libre en alguna parte. Yolanda crecía, y a Elena se le permitían visitas conyugales, a consecuencia de las cuales tuvieron un hijo varón. Las frecuentes visitas de su esposa y de sus hijos, hicieron más llevaderos los años de reclusión de Marcial en la penitenciaría. Elena se mudó a otro apartamento, pues no pudo soportar a Florinda, mientras Marcial, cada año hacía un retrato del presunto asesino, para tener una idea de los cambios que obviamente iba a tener en su físico, pues su obsesión era la de encontrarlo al salir de prisión y hacerlo pagar.

Luego de 20 años, 3 días y siete horas, Marcial fue liberado  por buena conducta, pudiendo celebrar con su fiel esposa, y 2 hijos: Yolanda, de 21 años, y Francisco, de 17.   Yolanda se había graduado de abogada y Francisco estudiaba ingeniería civil en la Universidad Central. 

Marcial fue reincorporado a la empresa de enlatados con otro empleo mejor remunerado obviamente, por el tiempo transcurrido, pero seguía con su obsesión de encontrar al tipo que le desgració la vida y adquirió una buena cámara fotográfica, por si las moscas. Cuando andaba por las calles, o se montaba en un autobús, o visitaba un centro comercial, no dejaba de mirar a la gente. También en los fines de semana, visitaba las ciudades cercanas sin perder nunca la esperanza de toparse con el asesino.  También seguía en contacto con su abogado quien le decía que iba a parar en loco si continuaba con esa obsesión.

Habían pasado siete meses y nada. Marcial, quien ya era Gerente de Mercadeo en la empresa, viajaba con frecuencia a diferentes zonas del país. Eran viajes de uno o dos días. El nunca dejaba ni los dibujos ni la cámara fotográfica.   

En uno de esos viajes a Caracas, al pasar por una construcción vio a un  tipo que pegaba unos bloques, Se detuvo y buscó el último retrato que había hecho en la cárcel.  Se parece bastante-se dijo a sí mismo- Entonces tomó la cámara y con mucha precaución tomo varias fotos del individuo.

En seguida, con su celular, llamó a su abogado y le dijo:

-  “Creo que encontré a la palomita”, el abogado le respondió:

- “Si el tipo está trabajando no se nos va ir. De todas maneras, alójate en un hotel cercano, que mañana estoy en Caracas. Cuando llegue te aviso por el celular”.

- “OK- Te espero”.    

Al día siguiente, a eso de las 10 a.m. recibí la llamada del abogado.  Le di la dirección y me paré como a 20 metros del edificio en construcción sin perder de vista al sujeto, quien en ese momento preparaba una mezcla.  Afortunadamente, la Jefatura de Candelaria estaba cerca.

– “Quédate aquí, que regreso en pocos minutos, esto hay que manejarlo profesionalmente para que resulte”.

El abogado se fue a la Jefatura, se identificó y pidió hablar con el Jefe Civil. Este lo atendió rápidamente y estuvieron hablando cerca de media hora. Cuando lo vi de regreso estaba acompañado de 3 personas de civil. Me saludaron y el abogado hizo las presentaciones: el Sr, Calderón, Jefe Civil de la parroquia y los señores Castillo y Viloria, ambos policías de la brigada especial.

–  “El sr. Abogado me contó todo, enséñeme al individuo”, dijo dirigiéndose a mí”, “y a ver qué pasa, ¡Vamos!”.

Fuimos directo al tipo y los 2 policías le dijeron: por favor, acompáñenos a la salida.  El hombre, aunque usted no lo crea, como si estuviera esperando eso hace mucho tiempo, salió mansamente.

Ya en la calle, le dieron la voz de arresto, lo esposaron y lo montaron en una patrulla que ya esperaba, mientras nosotros, en nuestro auto, los seguimos.  Ya en la Jefatura, se le explicó el motivo de su detención, se le leyeron sus derechos. Incluso una llamada telefónica y la designación de un abogado, si no disponía de uno. El hombre, sin que nadie le preguntara nada dijo:

- “Ya no podía con el remordimiento de que alguien estuviera preso por mi culpa. Ya no me importa nada, pues estoy enfermo de cáncer. Yo fui quien lo mató para robarlo y comprar la maldita droga.  Estoy dispuesto a pagar mi culpa”.                           

Esa misma noche regresamos a casa. No quise hacer fiesta. Solo sentí algo así como una gran sensación de alivio, y como si un monstruo hubiera salido de mi cuerpo. Tampoco sentí alegría, más bien sentí pena por el hombre, pero esa noche dormí como no lo había hecho en mucho tiempo.   

Por: Guillermo Sáez Álvarez. 
En margarita a las 2.30 p.m.


LA MUERTE Y LA LUZ,

o, ¿Qué sucede con la consciencia al morir?


Las personas que han tenido una experiencia cercana a la muerte describen una luz al final de un túnel o cierta visión, pero no tenemos certezas ya que, hasta ahora, nadie que haya muerto de verdad resucitó

FUENTE/SABÍAS UN DATO
Publicado el 6 junio, 2014


LOS CIENTÍFICOS EXPLICAN ¿QUÉ PASA CON EL CEREBRO AL MORIR?

Una vez que los principales órganos y sistemas del cuerpo humano dejan de funcionar, perderemos signos vitales y se nos categoriza como muertos clínicamente. Se pensaba que al dejar de respirar y tener pulso todo el cuerpo se apagaba, pero ahora se sabe que el cerebro se toma algo más de tiempo.

Según la neurocientífica Jimo Borjigin, la muerte no es cruzar una línea, sino que un proceso. Una vez que nuestros signos vitales se apagan, el cerebro sigue funcionando por medio minuto más.

En ese medio minuto, se produciría el viaje que lleva finalmente la muerte y, en que rotamos entre consciencia e inconsciencia. La prueba estaría en las personas que lograron salvarse de la muerte luego de haber perdido sus signos vitales.

Una de cada cinco personas que tuvo un roce personal con la muerte, describe experiencias que quedan guardadas en su memoria y que van desde ver una luz brillante a encontrarse con personas que fueron significativas en su vida, entre otras cosas más.

A este tipo de casos, se les denomina NDE (Experiencias cercanas a la muerte) y la ciencia busca formas de saber si son reales o solo un engaño de un cerebro que se está apagando.

NUESTRA CONCIENCIA AL MORIR

Existen datos contradictorios acerca de qué pasa en nuestro cerebro a punto de morir. Algunos científicos indican que se trata de un engaño del cerebro, mientras que otros creen que puede tratarse de experiencias reales.

George Mashour, un anestesiólogo norteamericano, cree que la consciencia está en la raíz de nuestro cerebro y, al acercarnos a la muerte, nos lleva a la frontera entre el existir o dejar de hacerlo.

Por supuesto que en la ciencia toda hipótesis debe ser probada, y por ello se realizó un estudio con ratones, midiendo su actividad cerebral luego de morir mediante eutanasia. A estos ratones se les había colocado previamente electrodos en diferentes zonas de su cerebro. Los científicos lograron describir qué pasó con su cerebro después de la muerte clínica (sin latido cardiaco ni respiración).

Las neuronas de los ratones siguen enviando señales de forma rápida por entre 22 y 55 segundos. Si bien en un principio estas pueden ser débiles, hay un momento en que aumentan notablemente. La sincronización neuronal durante ese periodo es el doble de fuerte que cuando los ratones están anestesiados o despiertos. Si bien se sabía que había actividad neuronal, nunca se imaginó que fuera tanta.

Ante los datos entregados por este experimento, los científicos concluyeron que quienes pasan por una experiencia cercana a la muerte tienen activos los centros visuales y memoria, por lo que pueden reconocer personas o hechos, para luego recordarlas.

Si bien el experimento fue en ratones, obviamente no se puede hacer en personas, ahora sabemos que la consciencia sigue presente en el cerebro tras la muerte clínica, de la cual es posible volver a menos que se produzca muerte cerebral, tras lo cual se declara a la persona como muerta oficialmente.

Gracias a las conexiones y sincronización cerebral, habría una fuerte actividad durante esos segundos donde estamos más cerca de la muerte que de la vida, descartando que se trataría de solo un sueño. Solo queda saber qué tan reales son esas experiencias: acaso son fruto de un cerebro activo o, realmente hay un componente de otro mundo y que quizá nunca podremos entender.

FUENTE/SABÍAS UN DATO

RASPADO,

o cuando no fui “certificado” ...


No se puede creer en la Historia Antigua al ver como estamos escribiendo la Moderna...



Por: J.W. de Wekker Vegas.

Cómo hoy es viernes, y ya van cinco días de levantarme a las cuatro de la mañana sueño despierto 

-soy adolescente de nuevo- corre el 1956, es mi tercer año de bachillerato, como alumno  becado debo destacar, mi madre al ser militante política de oposición (clandestina para aquella época) consiguió una beca del Estado de Miranda, su primo Salvador Alfonso-Acero era el secretario de gobierno y le ayudó en el empeño. Corrían los tiempos del General Marcos Pérez Jiménez, y me tenían interno en el San José de los Teques, lejos de los allanamientos de la Seguridad Nacional y del trajín ade-comunista que se vivía en aquel naciente Coche (Urb. Delgado Chalbaud) de los años 50´s.

Tenía un examen final de historia. El gobierno de Pérez Jiménez había instaurado la modalidad de los exámenes "ELIMINATORIOS", o sea: que existía un exámen escrito y otro oral (en Física y Química un tercero de laboratorio) si no aprobabas alguno perdias la materia; y con una materia raspada no pasabas de año. 

Yo no era malo en Historia, sólo estaba confundido, la historia fue el primer ingrediente de mis teteros. La vieja Ernestina, mi abuela,  venía de familia de curiosos de la historia; en su San Antonio del Táchira natal, durante su juventud, conoció a viejos que vieron a Bolívar en sus pasos por los Andes, y en su campaña por la Nueva Granada; también vivían en ese pueblo unas sobrinas-nietas del Libertador que transmitían aquellas consejas de primera o segunda mano, leyendas las cuales en pocos años serían historia aliñadas con esas fábulas pasadas de boca a boca me levanté. Un retío mío Don Juán Nepomuceno Contreras Serrano fue el tapón del frasco, era miembro sin número de la Academia y ratón de biblioteca en asuntos de historia... 

Pero –como podrán ver- la historia era para mí, pues, tan solo cuentos de tertulias, muchas veces, escuchadas detrás de las puertas. Pero al llegar al liceo, me esperaba el gordo libro “HISTORIA DE VENEZUELA” por "Negro" Siso Martínez era historia totalmente aséptica llena de fechas, lugares, personajes; en fin era una historia hecha más para odiarla que para estudiarla.

El de historia era el último examen, los había pasado todos, llevaba 16 de promedio, con un 13 en inglés y un 12 en conducta.

Estaba cagado… El profesor, el cura Cacique, también instructor de deportes, era un H. de P. pederasta y nonatero, había tenido un inconveniente conmigo: Lo había sorprendido unos meses atrás tratando de abusar de uno de los alumnos de grados inferiores, y con un bate 36 de aluminio le fracturé una costilla.  La cosa no pasó a mayores y le echaron tierra al asunto; yo me había confundido, no vi lo que vi, lo interpreté mal etc. etc. -En definitiva el cura no quería bajarle los pantalones al compañero, sino “acomodarle” los interiores-.

Años después en un hospital de la Guaira hablaba con el Reverendo Martinillo, un oriental y bella persona, que moría de cirrosis... Había horcado los hábitos y encontró en la bebida la salida a sus cuitas, ya moribundo me confesó que una de las causas de su retiro del congregación y del magisterio fue la gran cantidad de violaciones a alu8mnos que vio en el internado San José de los Teques y en la primaria del Domingo Sabio.

Por cierto, esos son los mismos orígenes de Castillo L., hablador de paja, ex-gobernador en Roma. Había, además en el liceo -en aquellos tiempos- un cura fascista mentado Toti, que según supe estuvo enredado hasta las tacatacas en el lio del Banco Ambrosiano él cuál, no dudo que fuera el trampolín de Castillo L. -ya Cardenal- para llegar a Roma.

Volviendo a mis ensueños: mi condición rebelde y contestatario hacía que mi peor nota fuera la de  conducta,  perdí la cuenta de las narices de “hijitos de papi” que sangraron bajo mis nudillos y de los domingos en que me suspendieron las  visitas por mis desafueros. Los salesianos no me expulsaban por el parentesco de mi madre con el  personero de la dictadura: pero yo sabía dentro de mí que el cura Cacique se vengaría tarde o temprano, y comprendi que yo no pasaría ese examen.

Había tres jurados: el profesor de la materia (Cacique), otro profesor del liceo (El Padre Martínez –no Martinillo-), y el tercero alguien enviado por en el Ministerio de Educación ¡La terrible Pata´e Clavo! nunca supe cómo se llamaba esa profesora ya que todos la conocían por el apodo, ganado a causa de usar unos zapatos de tacón muy alto y la precedía una fama de arrecha. Temblando, con el temor de mis 16 años entré al examen:  

(1) Describa la Campaña Admirable
(2) Causas y efectos de la pérdida de la Primera República .
(3) Hable del Fusilamiento de Piar

¡Me jodí!... una de tres a primera la tiré al raspe, batallas, fechas, números que escapaban de mi dispersa mente de adolecerte, eso no era conmigo,  pero me extendí en el decreto de Guerra a Muerte, recordé lo oído en las tertulias hogareñas se hablaba de que el criollo había preferido al español conquistador que al mantuano criollo, y que Bolívar se había visto en la imperiosa necesidad de dar un paso, a todas luces cruel para organizar un relajo de guerra sin pies ni cabeza  llené más de una página de bla, bla  casi en el mismo estilo enlazo con la segunda digo que Miranda pierde su ejército al no saber comprender la idiosincrasia del venezolano; el afrancesado militar pretendía que el venezolano luchara de pie dándole el pecho a enemigo y que muriera por la patria línea tras línea escribí que por esas, y otras razonas, las tropas de pardos, llaneros, mulatos, indios y negros desertaban en masa para pelear al lado de Monteverde y que Bolívar pierde a Puerto Cabello a causa de esas deserciones termino esa mi respuesta segunda recriminando a Bolívar, y los jóvenes de su época la entrega de Miranda a los españoles Y seguidamente me quedaba Piar en una hoja blanca vacía  Piar era medio hermano de Bolívar, había oído y eso escribo cosa que no lo decía ningún libro;  eran chismes de familia y olímpicamente comienzo  Bolívar fusila a Piar porque tenía celos de su medio hermano, quien lo amenazaba con quedarse con su prestigio en oriente. Pensé entonces hablar de la intención de Piar de soliviantar los pardos... Pero, en ese momento suena el timbre anunciando el fin de los 45 minutos de gracia para contestar  y queda la blanca página con esas dos frases lapidarias.

Creo que éramos unos 25 o 30 en la sección "B" donde los curas ponían a los díscolos y mayores  mi apellido es  “d” siempre de quinto o sexto en las listas  yo hacía una marca en el envés de los papeles que me permitía ver mi prueba desde lejos a mi prueba le toca a la Pata´e Clavo ¡ME RECONTRA JODÍ! pienso…

Sus ojos son un poema de asombro mientras lee mis respuestas se para sale a la estampida del salón va al otro tercer año,  a donde también hay examen de historia le muestra mi prueba a su colega del ministerio,  la misma cara de asombro y hete que los dos, acompañados de mi prueba, terminan en la dirección del liceo.

¿Qué les cuento?... Ni siquiera presenté el exámen oral ¡RASPADO! en el acto...

Y no solo raspado sino que no me  CERTIFICARON para estudiar el año siguiente... Volví a estudiar el tercer año en el recién fundado Liceo Nocturno Rufino Blanco Fombona de Coche después de la caída de M. P. J. el 58 ya que me mandaron a Barinas por un año para ser peón en la finca de mi padre, como castigo por mi falta de amor patrio

¿Por qué será que me recuerdo de eso hoy?...
NO LO SÉ....  Son vainas  de un sueño…

Moraleja: no retes al estatus corres
el riesgo de ser RASPADO... 

Saludos camaradas y nos vemos en las teclas.

Por: J.W. de Wekker Vegas.
16 Sep 2005,
Rev.15 Jun 2014


Nota Final) Cualquier parecido con la vida
real es pura coincidencia, ¿o no?....


viernes, 6 de junio de 2014

VIEJO SÁEZ,

O los cuentos de Pedro Rimales…

"El Viejo", por: Miguel Ángel Sáez
Miguel Angel Sáez

Por: Guillermo Sáez Álvarez

Mi tío Aquilino, a quien por cariño nos acostumbramos a llamar “Viejo Sáez”, casi nunca estaba en la casa, pues desde muy joven se hizo militar y pasaba largas temporadas fuera.

Estábamos por los años 40 y aún era teniente y cada vez que tenía un permiso lo pasaba en la casa de La Pastora.

Nos divertía a todos con sus cuentos de Pedro Rimales Y Juan Sin Miedo.

Uno de ellos era que como Pedro Rimales dormía mucho, su mamá lo despertaba y le decía:

- “Levanta, muchacho, que el que temprano levanta lo alaba el buen Jesús, su capital adelanta, y siempre goza de salud”, a lo que Pedro le respondía:

- “El que temprano levanta pierde parte de su sueño, su capital no adelanta y nunca sale de empeño”. Y así por el estilo.

Los de Juan Sin Miedo eran otra cosa, aunque siempre subidos de tono, con la ingenua Princesa a quien él engañaba con facilidad para meter el diablo en el infierno y calmarlo, ya se imaginarán cómo.

Al “VIEJO SAEZ“ le gustaba mucho la cerveza, cuando una media jarra costaba un bolívar y él se tomaba 10 todos los días.

Otra de sus locuras, era salir al patio como Dios lo trajo al mundo solo para orinar.

Como se imaginarán, era bastante gordo por su afición a la espumante rubia.

Estaba casado con Rosa Urrutia, con la cual tuvo varios hijos, y su domicilio normal era en Los Haticos de Maracaibo, para estar más cerca de donde servía como militar.

Cuando la caída del General Isaías Medina, ya había ascendido a Mayor, y estaba asignado a Ciudad Bolívar, y en medio de la confusión, pues muchos no estaban enterados de lo que pasaba, se limitó a defender su cuartel con la poca tropa de que disponía y fue hecho prisionero, y encerrado en un calabozo; según nos contaba él, con el agua a los tobillos, permaneciendo allí casi un mes, siendo liberado por su mal estado de salud.

Ya retirado de las Fuerzas Armadas, y decepcionado por la forma injusta en que fue tratado, según nos contó después, estuvo un tiempo junto a algunos compañeros que habían sufrido la misma suerte, de botiquín en botiquín calmando sus penas con una botella que, como es de esperarse, agravaron su salud, de por sí ya delicada y contrayendo una cirrosos hepática que la arrebató también la vida en el Hospital Militar donde ingresó como militar retirado.

Por supuesto, para nosotros, ya adultos, fue una pérdida muy dolorosa sobre todo, cuando recordábamos su buen humor, y cómo nos hizo reír con sus cuentos de Pedro Rimales y Juan Sin Miedo.

Por: Guillermo Sáez Álvarez,
11 de enero de 2014.



¿ME PREGUNTAS SI DIOS EXISTE?...

o elegía de un evolucionista...


Esto fue escrito hace unos quince años, responde a la eterna
confrontación entre la religión y la razón...
Se parafrasea en éste escrito a un editorial que hizo famoso
el New York Sun en 1897....
"Pobre del hombre en 10.000 años no ha sido capaz de fabricar
un gusano, y sin embargo ya ha creado cientos de dioses"





¿Me preguntas si dios existe... Hijo mío?...

Me cuesta contestarte... pero trataré de hacerlo lo mejor posible... Dios existe en la mente del hombre... éste, con Dios pretende responder sus temores... busca, con la fe puesta en él, los argumento que necesita para lograr su continuidad y afrontar todo aquello que no entiende... él sabe que su yo material, que su ego corpóreo terminará en podredumbre y gusanera... su inmenso alter-ego no acepta esta realidad... y crea a la figura de Dios como un trampolín para su propia eternidad...

El hombre crea a Dios casi cuando tiene el uso de su propio raciocinio... cuando la evolución lo diferencia de la bestia y, con un garrote en su prensil mano, le impone su voluntad... Al principio hijo mío, para ese mono lampiño, Dios solo fue la respuesta al día, a la noche, al Sol y la Luna, al rayo y al trueno... Dios fue un vocablo acomodaticio que alejaba el temor, el miedo, la angustia; todo dentro de un mundo sin estrés, pero en donde no se admitían equivocaciones ya que las verdaderas leyes las dictaba la evolución y sobrevivencia de una naciente raza… donde se imponía la ley del más hábil...

Cuentan, hijo mío, que hace unas pocas decenas de años atrás las tribus muy primitivas de los desiertos australianos se enfrentaron por primera vez al aeroplano... un pájaro grande brillante, que al bajar él en las trampas, bonitas e iluminadas, que les tendía el hombre blanco, vaciaba de su vientre cosas maravillosas... inmediatamente ese hombre, que vivía como nuestros ancestros de la edad de piedra, adoró al avión como uno de sus dioses... por los desiertos de Australia quedan las primitivas pistas de aterrizaje con las que estos adoradores del avión llamaban a su Dios... pero esas primitivas trampas no podían atraer al pájaro plateado... las del hombre blanco resultaban mejores... el blanco al principio no podía entender la razón de los múltiples ataques de los primitivos a sus aeropuertos... muchos murieron al tratar de llegar, y rescatar, a su Dios robado...

La evolución de la mente y del intelecto en el hombre ha cambiado sus prioridades... le ha dado muchos vuelcos a sus propios temores, dudas o angustias... Dios ha venido siendo creado, en razón a ello, de múltiples formas y a través de los tiempos con muchas identidades acordes a esos cambios... Griegos y romanos que admiraban el sentimiento, la emoción, el valor y por ello le dieron a estos caracteres divinos... el Olimpo se puebla de una serie de dioses humanoides que responden a sus interrogantes dioses que fornicaban, se embriagaban, y resolvían con traición sus propias diferencias...

Cientos de dioses ya habían nacido o seguirán naciendo en las tierras mesopotámicas, en los valles del Nilo, en la china, la india, los japonés y hasta en aquella América aún desconocida... los dioses nacen, evolucionan y mueren con las civilizaciones que los han creado... Tal como hoy en día existe y se adora al Dios "Dinero", sol dorado, de características divinas, alrededor del cual gira la humanidad...

Pero el concepto de Dios trae otro matiz... sus servidores vieron que podían usarlo para su propio beneficio... con ese concepto podrán dominar al común... su intervención ante la divinidad produce frutos... entonces nacen las religiones... estas son elucubradas por los interpretes de los Dioses... por el brujo, el chaman, el pastor o el sacerdote... Se vuelve aquel Dios, entonces, un método para controlar... el sacerdote busca hacerse a si mismo indispensable... solo él comprende al Dios al cuál sirve... solo por su intermedio el mortal común lo puede alcanzar... Le religión trae la ley y ésta los mandamientos...

A las religiones se les crea un problema... muchos dioses atomizan su poder... hay muchas religiones... sacerdotes de diferentes tipos... no se puede lograr un control con tanta disparidad de criterios... Hay que inventar el "Dios único y verdadero"... "la religión elegida"...

Y vaya si lo lograron, con el devenir de la historia, tenemos una o dos docenas de dioses "únicos y verdaderos" y pare usted de contar las disímiles formas que ha encontrado el hombre para adorarlos; y cuantos hombres han muerto a nombre de dioses únicos y "realmente" verdaderos...

Pero Dios es por los momentos, la mejor forma de normar el comportamiento humano, de aquella infinidad de personas que requieren un consuelo en un mundo socialmente agresivo... en donde importa más el tener que el ser... y aquella inmensa mayoría, que no tiene, agoniza bajo la bota de los pocos que tienen, ya que las leyes de la evolución son dictadas hoy en día por el patrón oro... Dios por lo tanto se ha vuelto el tirano de la conformidad... la excusa de la mediocridad humana... Los opresores han de establecer, por intermedio de algún dios "verdadero", las normas éticas que rijan el comportamiento social del oprimido...

Su nombre, la religión que lo interprete... sus mandamientos seguirán cambiando con la evolución del hombre... pero él siempre existirá dentro de su mente... El hombre, el común, requiere invariablemente de un Dios fabricado a su imagen y semejanza... que sea "perfecto" para así poder conocer sus propias imperfecciones...

Sí hijo mío, Dios sí existe... ya que si este no existiera, el hombre, tendría que inventarlo...
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EL ÚLTIMO,

¿NACIÓ EN BELÉN?...
¿O FUE EN LA MECA?...
¿O TAL VEZ EN WALL STREET?...


Por: JWJ de Wekker.
Diciembre, 1.996


APUESTA PELIGROSA…

la mujer sin cabeza…




Cuento corto
Por Guillermo Sáez Álvarez 
(versión del original  anónimo)

Cada sábado por la noche, entre una cervecita y otra, cuatro  amigos se reunían para jugar una partidita de dominó en el bar llamado -EL DOBLE SEIS- equidistante entre el pueblo Barrio Nuevo y el cementerio -El Último Suspiro- por cierto, bastante antiguo. Entre ellos, esa tarde estaba de invitado el teniente Humberto Ramírez, quien había manifestado marcharse temprano, ya que vivía del otro lado del cementerio antes de que anocheciera, pues era un lugar lúgubre y obscuro y tenía que caminar hasta el otro extremo, como 2 kilómetros y no había forma de hacerlo bordeándolo,  pues tendría que caminar cerca de 8  kilómetros.

Uno de sus amigos, medio paloteado  le dice:

- “Ni se te ocurra, ya que te puede salir la mujer sin cabeza”.

Todos rieron a carcajadas, haciendo molestar un poco al teniente que dijo:

- “Yo no le tengo miedo a esas pendejadas que inventan la viejas, pero si fuera  necesario lo haría a media noche”.

- “Entonces”, dice Arrechedera, “¿Por qué no hacemos una apuesta?,   Van mil bolívares entre los 4 si te quedas hasta las 12 y te vas a pié”.

- ¡VAN!, dice el teniente, “y si me sale ese espanto le corto las patas, ya que no tiene cabeza”.

- “¿Pero cómo probamos que de verdad haz atravesado a media  noche el cementerio?”, dice Molina, un gocho de los alrededores

Se levanta Arrechedera y dice:

-  “Que deje la espada clavada en el centro del cementerio, donde dicen que sale el espanto. Nosotros iremos al amanecer para que no nos hagas trampa, y si vemos la espada te pagamos”.

- “¡Pago!”, Dice el.

Siguen jugando, y cuando dan  las doce, se levantan todos y le dicen:

- “¡En marcha, teniente!”

El teniente inicia su travesía entre risotadas de los jugadores. 

- “¡No te vayas a orinar!”, Le gritan

Llegado al lugar, y un poco nervioso, el teniente saca su espada y con fuerza, la entierra en el suelo, y cundo va a continuar su marcha, siente que lo agarran y no puede caminar. El hombre siente terror y hace esfuerzos por caminar, pero no puede…

Aunque bastante paloteados, pero arriesgando mil bolívares, a eso de las 6 am. Ya bastante claro, todos se dirigen al centro del cementerio, cuando ven como a 50 metros una persona caída, se acercan…

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¡Y ES EL TENIENTE MUERTO,
CON LA ESPADA CLAVADA
EN EL RUEDO DEL PANTALÓN…!

Por Guillermo Sáez Álvarez




HANS EL HEDIONDO

una historia de tierra adentro

A mis nietas: 
Orihana y Johanna,

soles en mis días.  
  



Hoy recuerdo a Hans, por motivos de trabajo tuve trato con él por algunos años, fue uno de estos "musiús" trotamundos que llegaron a Venezuela en los 70’s. Nunca supe si fue belga, alemán o bóer ya que su personalidad concordaba tanto con el nazismo como con el apartheid. Vivió por el África por muchos años, en especial al sur de ella, fue ingeniero metalúrgico y soldado de fortuna... extraña combinación de profesiones, que lo llevó entre muchas otras cosas, a incursionar en las guerras en Angola y pelear contra los mercenarios cubanos.

Hans siempre manifestó un pobre concepto de todo aquello que no fuera representativo de la preponderancia “cristiana”, aria o anglosajona; en fin, y en ese aspecto, Hans fue todo un digno representante del defensor de la supremacía blanca al mejor estilo del Ku-Klux-Klan...

A menudo narraba anécdotas de su vida de apartheid. Algunas veces le escuchaba decir cómo en los supermercados de Pretoria se compraban armas libremente,  y de como la propaganda de las mismas se hacía en razón del tamaño del hueco que la bala disparada le infringía a un negro... Gozaba al hacer hincapié en que el negro africano, en poco se diferenciaba del mono y con marcado acento, decía: "En África monos en arboles y negras en tierra"... Su historia favorita detallaba cuando él transitaba por los caminos minados de Angola; allí usaba negros como escudo, los contrataba por cincuenta centavos de dólar la hora, remplazándolos por otros al volarse las piernas los primeros.

Hans olía mal -le decíamos "el hediondo"- no sé si exhalaba esos hedores por alimentarse con salchichas de puerco, repollo agrio y mucha salsa de ajo, o simplemente porque el olor que despedía representaba su catadura moral. Había días que sencillamente estaba inaguantablemente nauseabundo. No había parte de su humanidad que no despidiera un hedor de diferente tipo, todos estos miasmas se unían en una sola fetidez, que como un vaho le envolvía... era su propia y distintiva aura que lo identificaba a varios metros de distancia.

Un día  -uno de esos días en particular en que su olor era pestilente- coincidí con él en el viejo aeropuerto de "Grano de Oro" en Maracaibo, no requerí de verlo para saber que allí se encontraba... él se sentía en el éter, y un circulo vacío de personas a su alrededor -en el atestado aeropuerto- así me lo confirmó.

Yo regresaba a Caracas, era un viernes, después de una semana agotadora de agosto; salía el último vuelo, aquel vuelo llamado "el trasnochador" que llegaba a Maiquetía pasadas las 11 de la noche. No me vio  -yo sia él- estaba chequeando su pasaje. Esa noche, y parte del sábado siguiente, viaje en autobús. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo carajo sobrevivieron quienes abordaron aquel, substancialmente, odorífero vuelo?.

Hans fue un gran trabajador, eso sí hay que reconocerle, casi solo, con aquellos pocos que lo soportaron, levantó una empresa próspera y rentable; empresa de un solo hombre en la rama metal mecánica. Por esa razón yo le conocí, fabricaba parte del material que usaba frecuentemente en mi trabajo, y lo fabricaba de una extraordinaria calidad...

Como buen nazistoide trataba despectiva y peyorativamente a su personal. Era aquella época de la afluencia colombiana a Venezuela; siempre tenía tres o cuatro obreros de ese origen. El obrero colombiano muestra un respeto -reverencia de ancestral de origen colonial- hacia el patrón y de ello abusaba frecuentemente Hans vejándolos de palabra. recuerdo haberle dicho un día: "Musiú, mira a los hombres tienes que respetarlos, ésta es Venezuela, no Sudáfrica"... Se rió... y me dijo en su media lengua: "¡Quién tiene plata mande, coño!... ¡Quién no le guste que se valle al caraje!"...

Al hacer dinero le volvieron las añoranzas de su vida bóer, reminiscencias de campo. Se compró una finca en -¿Río Chico?- ahora no recuerdo exactamente e donde (también pudo ser en San Casimiro o en San Sebastián) la finca venía con peonada incluida. Un caporal -más por viejo que por otra cosa- y varios peones. De esos que los señoritos bien llaman "pata en el suelo". Pero venezolanos típicos de tierra adentro, producto del mestizaje criollo, pertenecientes a esa raza "de cobre, níspero y cocuiza, de mazapán y de greda, una raza sin nombre, laborada sin prisas", como una vez dijo el poeta M.V. Magallanes...

Los jueves Hans tomaba rumbo a su finca; algunas veces, no aparecía sino hasta el martes. Pero, un martes no apareció  -ni los días que siguieron- ¡Una llamada!... Lo descubrieron muerto en su finca -el miércoles lo encontraron- Un sin fin de murmullos a lo chito chillón puso en alerta a un acucioso policía quien se dio una vuelta por la finca. Lo halló en el chinchorro -no había peonada- no estaba el caporal; solo el nauseabundo olor característico de Hans indicaba su presencia... El chinchorro hervía en gusanera...

El forense determinó que había muerto ese martes... por septicemia aguda... septicemia, como averigüé después, es envenenamiento de la sangre... una infección en ella, la cual termina convirtiéndose en pus... pus entre la cual nadaban los gusanos... El galeno no lograba relacionar el alto grado de descomposición del cadáver; realmente no se correspondía a los tiempos trascurridos.

Al musiú la habían disparado. Fue un disparo de chopo cargado con munición venadera -lo habían tirado cuando estaba en el chinchorro- la herida no fue mortal, solo un plomo se incrustó entre la tercera y cuarta vértebra cervical -había quedado cuadripléjico- los otros guáimaros no habían producido daño grave... Luego de una larga investigación forense se dedujo que había sido herido el jueves durante la noche...

Triste destino el de Hans... ¿qué pensaría durante esos cinco días cuando se veía consumir, vivo, por los gusanos?... ¿se recordaría acaso de los negros quienes por cincuenta centavos de dólar, sacrificaron por él sus piernas?... ¿qué cavilaría sobre aquel pobre "pata en el suelo", autor del disparo, a quien vejó durante aquella tarde, quién sabe por qué tontería?; ¿Se recordaría de aquellos tantos vejados peor, sin consecuencias?.

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Nadie se responsabilizó por el disparo... nunca se supo quien lo efectuó... nunca nadie dijo nada... tan solo se supo de uno de los peones, durante el interrogatorio, policial murmuró:

"Los hombres se matan, ¡coño!,
pero no se humillan"


Por:J.W de Wekker Vegas.
Caracas, 30 de abril de 1999
(Revisado 5-6-12)

Esta es la historia novelada de un suceso... El protagonista de la misma existió y fue así su personalidad... Lo narrado pudo, o no, haber sucedido tal cual se narra... Lo cierto es que aparece muerto de un disparo... ¿Por qué?... Nadie lo supo nunca quien lo hizo, ni la razón... Detuvieron al Caporal quien -después de meses- fue dejado en libertad por falta de pruebas...