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miércoles, 6 de agosto de 2014

LOS SUEÑOS DEL OIDOR,

o los origenes del "Margariteño"...

La isla de Margarita llamada la "Perla del Caribe" está ubicada al sureste del mar Caribe, noreste venezolano, al norte de la península de Araya del estado Sucre. Junto a las islas de Coche y Cubagua, constituye el único estado insular de Venezuela, denominado Nueva Esparta...
-WikipediA-



Enviado por: Manuel Taibo   

Cuenta Don Francisco Herrera Luque:

Hacia 1520 y tantos vivía en Santo Domingo, actual República Dominicana, un viejo Oidor, de barba encanecida y ojos cansados de escribir las declaraciones de los conquistadores que partían de la isla en busca de riquezas en el Mundo recién descubierto. Su nombre era don Marcelo Villalobos y fue de los primeros colonizadores de América. Don Marcelo tenía muy mala opinión de los expedicionarios:

Don Marcelo Villalobos le comentaba al Comendador del Rey: La mayor parte son homicianos, ladrones y mariscantes. Basta ver el sin número de desorejados y desnarizados que pululan por las calles. Con gente de esta ralea no se puede fundar un pueblo. Malo habrá de ser el fruto si es ésta la semilla. No sin razón la mayor parte de las expediciones terminan en matanza; no entre ellos y los indios solamente, sino entre ellos mismos.

Comendador:

   - ¿Y qué haríais vos, don Marcelo, si os tocara en suerte elegir los hombres que a vuestro saber y entender habrían de ser los fundadores de una colonia?

Don Marcelo:

   - Pues, ante todo, que fuesen hombres de paz. Nunca hombres de guerra, que si buenos son para domeñar al enemigo malos resultan para sedimentar cosas buenas y duraderas. Si en mis manos quedase la elección, que ya la tengo pensada, buscaría entre la gente buena de Santo Domingo: veinticuatro parejas de hombres de bien con sus respectivas mujeres sanas y bien formadas. Una pareja sería la del albañil, otra la del herrero, seis labradores y otra media docena de pastores, dos maestros de escuelas, por si en vida me faltase alguno. No olvidaría al poeta que tan buenos son para cantar proezas y alegrar las viejas ausencias. Un repostero me llevaría a la fuerza, igual que a un físico o cirujano, pues si el uno vela por la dicha, el otro nos defiende de sus excesos. Traeríame también un sacerdote de corazón y mente amplia, sin celos inquisitoriales. Llevaríame un sastre y tres parejas de marineros, dos carpinteros, y un hombre gordo para que rigiese la taberna del pueblo.

El Comendador del Rey:

   - ¿Y, soldados?

Villalobos:

   - Ni uno solo…

Comendador:

   - ¿Y qué haríais si vuestro pueblo fuese atacado por los indígenas?

Villalobos:

   - A donde pienso ir no hacen falta hombres de guerra. Los hombres y mujeres de tal sitio son alegres y de buena disposición…

Comendador:

   - ¿A qué sitio os referís?

Villalobos:

   - A la isla que llaman de Paraguaychoa y que el Almirante Colón bautizó la Margarita en honor de la princesa del mismo nombre, hija de los Reyes Católicos.

Comendador:

   - ¿Y si os atacan corsarios franceses o ingleses, que tanto merodean por estas aguas?

Villalobos:

   - Me defenderé con mi gente…

Comendador:

   - ¿Con sastres, albañiles y labriegos?

Villalobos:

   - No hay mejor Ejército que el Pueblo en Armas, ni mejor Soldado que aquel que defiende a los Suyos…

El Comendador:

   - Vaya, vaya, don Marcelo, que me habéis hecho comprender lo que en estos seis meses que llevo en Indias no me daba en la sesera. ¿Queréis que os diga una cosa? Apenas me entreviste con el Emperador hablaré de vos y de vuestros proyectos…

Villalobos: (escéptico)

   - Ya estoy demasiado viejo. Su Majestad está lejana y vos lo estaréis más cuando os encontréis de vuelta. Volvamos ya a la posada de la Aldonza que ya la tarde avanza y el hambre aprieta.

La Aldonza era una mujerona muy guapa y decidida que con su madre administraba la mejor posada de Santo Domingo. Era una moza alegre que salvo el contrabando que ejercía a todo meter por vieja tradición de familia, era casta y honesta como la más recatada doncella de ultramar. A la Aldonza, a pesar de la gran diferencia de edad del Oidor, placíale su presencia, deleitándose con verdadero embeleso con sus cuentos de aquellos lejanos días del Descubrimiento. De no haber sido un hombre severo consigo mismo, otro que no hubiese sido Villalobos hubiese creído que la guapa moza lo tentaba con sus meneos, y aunque más de una vez suspiraba profundo cuando ella pasaba a su lado contenía sus ímpetus en resguardo de su reputación y prestigio. Tan sólo una cosa le disgustaba de la Aldonza: su manía de contrabandear con cuanta cosa se le pusiera a tiro.

Aldonza:

   - Os tengo para esta noche un vinillo francés de rechupete que compramos ayer a un filibustero…

Don Marcelo: (Indignado) Pero,

   - Aldonza, por Dios, que pecas por birlar al fisco y comerciar con enemigos de Su Majestad…

Aldonza:

   - Vamos, don Marcelo, que para los crimines que a diario vemos en Indias, el contrabando ni a pecado venial llega.

Aldonza, siempre insinuante, tiraba de la lengua al Oidor y le hacía sugerencias sobre su pretendida colonia de la felicidad.

Aldonza:

   - Yo vos, don Marcelo, me llevaría también un lengua para entenderos con los franchutes…

Villalobos:

   - ¿Y se puede saber para qué, señora mía?

Aldonza:

   - Para entenderos con ellos a la hora de meter un alijo de sedas o de chucherías…

Todo un año pasó desde aquel día en que don Marcelo refirió al consejero del Rey sus planes de colonizador. Aquella tarde el viejo Oidor entró violentamente en la posada agitando un puñado de papeles:

Villalobos:

   - ¡Aldonza! ¡Aldonza!

Aldonza:

   - ¿Pero qué os pasa, don Marcelo, que os veo tan sofocado?

Villalobos:

   - ¡El Rey! ¡El Rey!... Su Majestad me ha concedido para su colonización y beneficio y por dos generaciones, la isla de la Paraguaychoa o Margarita. Al final de mi vida, Dios y el Rey han premiado mis desvelos, Y, tal como dije al Comendador, mis colonos han de ser veinticuatro matrimonios, todos de paz y de bien…

Villalobos comenzó desde el primer día la recluta de sus colonos. A la semana, Aldonza, para su sorpresa, le hizo saber que había puesto en venta la posada.

Villalobos:

   - ¿Pero, qué vais a hacer? ¿Os retornáis por casualidad a España?

Aldonza:

   - Me marcho a Margarita con vuestros colonos…

Villalobos:

   - …Pero no puede ser, querida mía… El Rey subrayó que todos deben ser parejas debidamente casadas…

Aldonza:

   - Me casaré…

Villalobos: (Amoscado)

   - Antes tendré que conocerlo, por grande que sea mi consideración y afecto hacia vuestra persona… ¿Quién es él?

Aldonza: (Riéndose)

   - ¿Todavía no lo adivináis, viejo zonzo? Sois vos mismo.

Don Marcelo y la Aldonza contrajeron nupcias. Dos meses más tarde, reclutada ya la gente, proba, bondadosa y honesta, la expedición tomó rumbo hacia La Margarita con retoño florecido en el vientre de la posadera. El destino quiso sin embargo, que al igual que Moisés, don Marcelo muriese con los ojos puestos sobre la tierra prometida. Aldonza, como viuda del encomendero, puso en marcha la colonia tal como lo soñase su esposo y padre de su hija, a quien en su recuerdo bautizaron Marcela.

La semilla dio sus frutos. Los hombres de La Margarita fueron hombres de paz, hasta el punto de ser desconocidos entre ellos los delitos de sangre, aunque fuesen capaces de batirse como leones ante el enemigo como sucedió en Matasiete, durante la Guerra de Independencia. Aldonza gobernó la isla por muchos años al igual que su hija y su nieta.

Tan sólo un pequeño defecto se filtró por obra de la posadera: la manía isleña del contrabando.

Enviado por: Manuel Taibo   

Foto de cabecera tomada de:
ECO CHALLENDE


martes, 3 de junio de 2014

MARGARITA,

o la isla en la cual vivo...




Por: Guillermo Sáez Álvarez.

Una hermosa flor, de blancos pétalos, que tanto ellas como ellos arrancan uno a uno preguntando: “me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere” y así hasta el último pétalo que dará el veredicto afirmativo o negativo.

Margarita  es también la isla más bella del mar Caribe, con la que se tropezó Colón  en su tercer viaje en 1498, y cerca de ella  a sus 2 pequeñas hermanas: Coche y Cubagua.

Muchos de sus habitantes no han tenido que deshojar  la margarita, pues se han enamorado de ella a primera vista, como este servidor  que vino por un trabajo hace ya 20 años y se quedó junto a su esposa y varios hijos. Yo puedo decir con propiedad que veinte años no son nada. Pero tengo que contar que ya antes habíamos estado de vacaciones dos veces. La primera vez pagamos el noviciado, pues no hicimos reservación y tuvimos que dormir en el carro, y en la mañana, el Jefe del Depósito del INOS, movilizó por teléfono a sus amigos y nos consiguió alojamiento en una pensión cercana a la plaza Bolívar.  Pero ahí no terminó todo, pues al salir y bajar la acera, Elena se torció un tobillo. Afortunadamente, entre los clientes había un masajista maracucho que le alivió bastante el dolor.  Eso no nos paró, pues ese mismo día nos fuimos a  La Restinga, lugar que estaba en nuestros planes y nos habían recomendado por su belleza. Para las segundas vacaciones teníamos reservación en las Residencias OMA y nos dieron una suite con baño y nevera para 4 personas, por tan solo 80 Bs diarios. Esa vez la disfrutamos en grande comprando todo a precio de Puerto Libre.

Hoy día es el primer destino turístico de los venezolanos  y muchos extranjeros que atraídos por lo que se hablaba  de ella, vinieron una vez, y no pudiendo quedarse, regresan cada año al comprobar, con sus propios ojos que todo era cierto, es más, quedándose cortos en sus piropos.

UN POQUITO DE HISTORIA

Hay varias versiones sobre el nombre de la isla, pero la más acertada es la del Barón Humboldt,  que por la abundancia de perlas , la habían llamado Las Margaritas, quedándose como MARGARITA.  Quien se pregunte qué relación hay entre el nombre de margarita es que a los conquistadores les llamó mucho la atención que los nativos se adornaran con perlas cuyo significado en griego es margarita y otra  se debe a la Reina Margarita  de Austria.  Sin importar cual haya sido, le queda muy bien el nombre.   Y a propósito, los primeros pobladores, o nativos fueron los Guaiqueries que hablaban un idioma, según Humboldt  bastante  emparentado o parecido al de los Waraos del Delta del Orinoco.

En 1971,  la isla  fue declarada Puerto Libre, lo cual originó una afluencia increíble de personas, trayendo consigo un auge a todos los niveles, pero en especial en la construcción, pues todos aquellos enamorados de la isla y con poder adquisitivo, querían tener su casa.

Por supuesto, la población fue aumentando rápidamente, así como toda clase de comercios y centros comerciales, aunque también los vicios que trae consigo el desarrollo; la delincuencia, palabra antes desconocida y eso me trae a la mente la anécdota de un cuñado que había estado en la isla años antes, cuando ponían la botellita de leche o el periódico a la puerta de la casa, y nadie osaba tocarlo, ¡Cosas del progreso ¡

La isla había atraído muchísimos extranjeros: árabes, italianos, portugueses, alemanes, franceses, turcos, españoles, chinos, colombianos, panameños, mexicanos, argentinos, gringos, etc. etc.  Gran parte de esa emigración extranjera no solo correspondía a Venezuela, sino a todas partes del planeta, ya que la isla estaba prácticamente virgen, y el deseo de hacer dinero es un imán poderoso

PLAYAS

Uno de los principales atractivos de la isla son sus playas que hay para todos  los gustos, a saber: Playa el Agua, una de las más famosas y visitadas por sus aguas tranquilas y su longitud y anchura que puede albergar fácilmente a 150 mil personas. Le siguen, La Restinga, yendo hacia Macanao, Punta Arenas, en la Península de Macanao, bastante larga y amplia,  Puerto Cruz, Puerto Viejo, Juan Griego, La Caracola,  Guacuco, El Yaque, ideal para hacer surf, Pampatar, Playa Moreno, Playa Parguito, Playa El Angel.

RELIEVE

La isla está dividida en 2 partes; hacia el este la península de Macanao, separada de la parte este por una delgada franja en el sector La Restinga, que casi hacen 2 islas. La península de Macanao, de suelos más áridos, donde crece abundantemente la Sábila, planta de grades poderes medicinales y que prácticamente se desperdicia, cuando podría convertiré en una industria próspera.

El  lado este de la isla, donde vive la mayor parte de la población , comercios, restaurantes e industrias, y Porlamar, la principal ciudad de la isla, y más hacia el este, la ciudad de Panpatar, correspondiente al municipio Maneiro y donde están los Centros Comerciales más importantes como Sambil, Rattan Plaza, La Vela, Costa Azul .

OROGRAFIA

Los macizos montañosos se encuentran en la Península de Macanao, siendo la altura mayor de 930 metros. Por cierto que yendo hacia Macanao se divisan dos cerros de pequeña altura y exactamente iguales   llamados por la imaginería popular LAS TETAS DE MARIA GUEVARA.   El origen de este nombre proviene de una supuesta mestiza muy popular durante la guerra de Independencia llamada María Guevara y que fue enterrada en el centro de ambos cerros. El motivo del apodo proviene que la gente se burlaba de ella, precisamente por carecer casi por completo de estos atributos femeninos. Lo de supuesta mestiza se debe a que muchos creen que nació en el Estado Sucre y no en Margarita.   Otra curiosidad  corresponde al nombre de Playa  El Ángel,  ya que en una prominencia de la ruta hacia Pampatar, pasando por Playa Moreno había  un ángel tallado en la piedra y que fue destruido por un vendaval  hace varios años y nunca fue reemplazado.

FORTINES Y CAQSTILLOS

Fortín la Galera, Fortín La Caranta, Castillo San Carlos de Borromé, Fortín España, en Sra. Ana.

PERSONAJES

Luisa Cáceres de Arismendi, Santiago Mariño, Francisco Esteban Gómez,  Juan Bautista Arismendi, Jóvito Villalba,  Rafael Suárez

VARIOS

De cómo nos vinimos a vivir a Margarita

Un día cualquiera, mi cuñado Cipriano, me pregunta que si quiero terminar unos vitrales que le dejaron inconclusos unos peruanos. Yo dije si, los terminé, y nos fuimos quedando mientras yo pintaba cuadros estilo chino para mi hermana. Hice como 20 y no nos dejó regresar, y hasta el día de hoy, aunque en otra casa, pero propia.

Han pasado 20 años, desde 1994 y aquí seguiremos  hasta que la pelona nos separe.

Por: Guillermo Sáez Álvarez,
04-03-2014


domingo, 1 de junio de 2014

EL JARDÍN DE ÚRSULA,

o una historia como muchas…




Por: Guillermo Sáez Álvarez.

Sentados  en  un banco, en el jardín, Gunther Rudolf y su hija Úrsula Sabina Rudolf, hablaban mientras miraban las hermosas flores que tanto trabajo y tantos años de dedicación les había costado. Aparte de las flores, hortalizas y otras cosas, también había restaurant, clases de yoga y elaboración de alimentos artesanales, pan integral y tortas por encargo. Todas esas cosas atraían a  muchos amigos amantes de la naturaleza que a diario nos visitaban.

“Úrsula -decía Gunther a su hija-  ya es tiempo de que descansemos. Ya estoy viejo y cansado, y tú también debes estar cansada. Te propongo reducir un poco el trabajo. Yo estoy cerca e los 84 años, y tú, aunque mucho más joven que yo, también debes sentirte cansada No te digo que nos retiremos del todo, pero vamos a reducir La jornada diaria y hacer almuerzos solo los sábados. Publicaremos los menús los días miércoles en nuestra página de Facebook y estoy seguro de que nuestros amigos y clientes comprenderán.”

Úrsula se quedó pensativa un rato y respondió: “estoy de acuerdo, padre, pero habría que reducir un poco el personal y eso me duele, pero tendremos que hacerlo y estoy segura de que ellos, o quien sea que tenga que irse también comprenderá.  Hoy mismo hablaré con el chef y Valentina y me quedaré con María para que me ayude en la cocina.  A cambio, buscaré otra persona para que atienda las calas, que aunque han estado un poco tristes por una bacteria que les ha caído, aún son una atracción.”

Estuvieron otro rato hablando, mientras Gunther recordaba los tiempos de la guerra, y cómo tuvo que ayudar, apenas con 15 años de edad, a sus padres en el campo a causa de la destrucción de Berlín y la librería que fue quemada durante la invasión.

1945    ALEMANIA

A comienzos del mes de abril de 1945 los rusos estaban sobre Berlín y todos los que pudieron, abandonaron la ciudad precipitadamente buscando lugares más seguros, mientras pudieran hacerlo. La invasión era inminente y los rusos iban con todo su armamento pesado, mientras los alemanes les hacían frente sabiendo lo que les esperaba. Hitler estaba completamente fuera de sí y lanzaba sus hombres a ataques suicidas. Los rusos literalmente pasaban sobre los edificios para evitar emboscadas en calles rectangulares y anchas dejando a su paso muerte y escombros. La abuela de Úrsula tenía una librería en Berlín que fue incendiada por los rusos, dejándola completamente arruinada. Ese mismo año murió su abuelo que trabajaba en la policía alemana. Su padre, Gunther tenía apenas 15 años, teniendo que dedicarse a ayudar en los años siguientes en  labores agrícolas para subsistir. La abuela paterna de Úrsula murió a los 85 años. De sus abuelos maternos poco se sabe.

En esos momentos, ya Hitler estaba convencido de su derrota y contrae matrimonio con Eva Braun a finales de abril, y el día 30 se suicidan juntos disparándose un tiro en la cabeza. Los alemanes no quieren dejar rastro que les sirva de trofeo a los rusos, y rocían los cadáveres con gasolina prendiéndoles fuego. Lo mismo hace Gobbels y otros jerarcas alemanes. Finalmente los rusos toman varias ciudades a lo largo del río Oder, llegando a avanzar 40 kilómetros por día, hasta hacer rendir incondicionalmente a la Alemania Nazi a las manos del General Wheling.

El destino de  los Rundolf también había quedado sellado y durante varios años  se dedican a la agricultura para no morir de hambre.

Se dice que más de 500 mil mujeres fueron violadas; algunas muchas veces, otras 10 mil se suicidaron, mientras los supervivientes fueron víctimas de vejámenes y toda clase de malos tratos, ya siendo los rusos dueños y señores, obligando a millares a emigrar a otros países en barcos repletos.

Ya por los años 55 y siguientes, varios millones se habían marchado hacia países como Argentina, Brasil, México, Venezuela en busca de una vida nueva. El destino era América.

Gunther Rudolf  era ya un hombre de 25 años y había decidido su destino. El era un autodidacta, pues se había formado por sí mismo una cultura a base de estudio y estaba seguro de defenderse en cualquier país y en cualquier circunstancia.

El había escogido Venezuela por ser éste un país petrolero y con gran futuro.

Ya cercano el año 1957, se adelantó al resto de su familia y aprovechó que por esos años el mandatario de Venezuela, Gral. Marcos Pérez Jiménez tuvo necesidad de mano de obra calificada  y un día cualquiera se marchó, comprometiéndose a traerse al resto de su familia al año siguiente.

Y fue así como Gunther Rudolf  llegó un día al Puerto de La Guaira en un barco lleno de inmigrantes de diferentes nacionalidades; italianos, portugueses, canarios  y alemanes dispuestos a trabajar.

VENEZUELA   1957-58   GUNTHER RUNDOLF Y URSULA

Habla Ursula: “La primera tarea de mi padre fue buscar un buen trabajo que tuvo la suerte de conseguir en SIEMENS, sucursal de la Compañía en Caracas, donde permaneció 5 años trabajando como electricista.   Al cabo de esos 5 años se retiró y con sus ahorros, montó una pequeña fábrica de plástico industrial donde hacía moldes para tiza e inventó un pegamento parecido al Soldimix.”

Ursula habla de su nacimiento: “Yo nací en Caracas, en la CLÍNICA CAURIMARE en Bello Monte. Ya mi padre tenía 5 años trabajando en la Siemens. Cuando estuvimos en edad de estudiar, mi padre nos inscribió en el Colegio Gloria Fénix que quedaba al lado del Urológico San Román. Allí estudiamos la primaria. Del primero al tercer año de bachillerato lo estudiamos en el Liceo Humboldt, y el cuarto y quinto, estando ya en Porlamar. Olvidé decir que vivíamos en un pueblito cercano a San Antonio de los Altos durante el tiempo que estuvimos en Caracas.

Mientras vivimos en Caracas trabajé en una Empresa Aduanera llamada TAUREL durante 3 años como Secretaria Ejecutiva bilingüe. Fueron ellos los que nos ayudaron a traer las plantas de Holanda y Alemania.  Al cabo de ese tiempo renuncié. Ya estaba obstinada de trabajar en un sitio donde me sentía incómoda y no me llevaba bien con mi jefe, así que tuve que tomar esa determinación.

En realidad, quizás  lo que sentía era ansiedad por viajar a Margarita, pues las matas de cala habían llegado a Santa Ana en potes pequeños y había que dejarlas echar raíces antes de ser trasplantadas a viveros grandes para que se desarrollaran y crecieran.

Pero antes de venirme a Margarita cometí un error, y fue casarme y venirme con mi esposo a la isla.

Llegamos a la casita donde hoy vive Virginia y yo tenía una hija de 8 años de edad, aparte de mi esposo

La casita,  que había sido construida por un alemán casado con una colombiana, que trabajaban para mi padre, estaba hecha un desastre; cuando llovía se inundaba, el piso era de cemento y el lavamanos estaba afuera. Tuvimos que reconstruir todo para hacerla más o menos decente y habitable. La parte exterior era monte, y no el jardín que es hoy.

Los problemas no iban a terminar ahí. Apenas estaban comenzando. ¿No sé por qué razón mi hija se puso en mi contra?, y convenció a su padre para que se la llevara, pues según ella, yo y que tenía un amante que además era traficante de drogas. Su padre se tragó la mentira y un día inventaron que se iban a la playa por unos días y jamás volvieron. Podrán imaginarse mi angustia y desesperación por aquel secuestro. Lógicamente era el fin de un matrimonio que había durado 2 años.

Aún falta la historia de cómo llegamos al sitio donde vivimos hoy  en día.

Como hay bastante que contar, prefiero comenzar por el principio.

A mi padre no se le quitaba la idea de conseguir un lugar para vivir, donde al mismo tiempo pudiéramos dedicarnos al cultivo de flores y hortalizas, así que antes de venirnos a Margarita iniciamos una búsqueda por toda Venezuela. Estuvimos en muchos lugares bellos, visitamos sitios con hermosas playas, exuberantes palmeras, ríos caudalosos y grandes y fértiles campos, pero mi padre aún no estaba satisfecho. Ese tour duró unos meses, y un día, hace ya 37 años nos vinimos a la isla. Algo que contribuyó mucho fue la noticia que recibió mi padre de que las plantas importadas habían llegado a Santa Ana  y se encontraban en un vivero en pequeños potes. Más que alegría, fue entusiasmo. Desde un principio a todos nos gustó la isla y mientras hacíamos escala en Santa Ana, nos dedicamos a buscar un lugar apropiado.

Yo tuve que viajar de nuevo a Caracas para arreglar algunos asuntos legales a causa de mi divorcio, mientras mi padre se quedó buscando.

Me cuenta que uno de esos días, pasando por la población de Tacarigua, vio unas tierras no muy altas pero que parecían vírgenes, pues estando tan cerca del pueblo no había ninguna construcción y decidió averiguar si tenían dueño. Le informaron que sí y decidió hacer una inspección junto con los dueños. En realidad eran monte y culebra pero aptas para el cultivo. Adquirió unas 15 hectáreas a muy buen precio en un sitio que le gustó e inmediatamente hizo las gestiones para cercar.

Cuando me llamó y me dijo muy alegre que había comprado 15 hectáreas en Tacarigua, les confieso que no me alegré, más bien me preocupé pues mi padre era capaz de comprar cualquier cosa con tal que le gustara para sus fines.

Cuando vi  las tierras, lo primero que le pregunté fue: ¿Hay agua? El me respondió que no pero sí muchas posibilidades de encontrar y que no me preocupara ya que él sabía cómo por su experiencia.

Hubo que contratar un Rabdomante o zahorí que son las personas que buscan agua utilizando 2 varas que al oscilar puede detectar la presencia de agua subterránea, es una rama de la radiestesia que en realidad es una ciencia. El rabdomante o zahorí dijo haber aprendido este arte con los Jesuitas o Franciscanos. El convenio fue el siguiente: la mitad por adelantado de lo que cobrara y la otra mitad si se conseguía agua. El resultado fue positivo; había 3 sitios con probabilidades de encontrar agua.

Se escogió uno, pero había que perforar y en la isla era difícil conseguir expertos en ese tipo de trabajo. Los trabajadores que consiguieron no pudieron hacerlo, y se les rompió una mecha a 100 mts. de profundidad. Fue necesario traer de Caracas a unos Armenios que profundizaron hasta 137 mts. ,el pozo más profundo taladrado en la isla.

Se pudo bombear agua, pero hubo necesidad de construir varias represas pequeñas de manera que el agua no cayera al pueblo, y circulara lentamente y quedara almacenada para su uso.  A mi madre le disgustaba mucho tener que quedarse sola cada 15 días, pues Gunther viajaba con esta frecuencia, tratando de vender la fábrica de plástico.

Gunther mismo tuvo que construir los postes para conducir electricidad de 13 mil voltios, ya que era necesario utilizar transformadores a 220 volt.  y la Compañía de Electricidad nos dijo que era problema nuestro, de modo que hubo que cubrir ese gasto.

El siguiente paso fue construir  la infraestructura, (galpones, viveros.etc) necesarios para vivienda, restaurante, cocina, cercas, etc.

El paso final sería  esperar que las plantas crecieran y brotaran las flores, (calas blancas, amarillas,  anaranjadas, rojas) bromelias y otras flores y plantas que se daban espontáneamente. Todo funcionó como se esperaba y pudo anunciarse la inauguración de lo que se llamaría EL JARDÍN DE SABINA  en honor a Úrsula Sabina Rundolf y su esposo, Gunther Rundolf.

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El presente trabajo fue redactado por Guillermo Sáez Álvarez, gracias a la colaboración de Úrsula Sabina Rudlof y los e-mails  enviados con regularidad al autor, durante los meses de enero y febrero del presente año. Actualmente se publican en FACEBOOK los días miércoles de cada semana, los menús que se sirven los días sábados a nuestra clientela.
 
Por: Guillermo Sáez Álvarez.
Porlamar, 9 de febrero de 2014.