Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2014

MAS RECUERDOS DE LA CARACAS DE AYER,

o, la Plaza Venezuela y sus alrededores...


Hasta 1965 funcionó, al lado de la bomba de la Plaza Venezuela, el famoso restaurant de Toni Grandi, que ofrecía buena mesa, música y shows (allí se despidió Pedro Vargas de Venezuela). En esa bomba le daba agua a su caballo el cochero Isidoro Cabrera, quien solía trasladarse al este para ir a cazar a los clientes en el restaurante Héctors de la Avenida Casanova, o parranderos que quisieran salir a dar una serenata. Muchas veces se encaramó en su coche, acompañado de unos músicos, algún marido trasnochado que de ese modo ganaba indulgencias con su mujer, quien no tenía más remedio que hacer que todos pasaran adelante a continuar la fiesta. Ya entonces era la Gran Avenida un lugar predilecto de los trasnochadores, si bien los músicos se mantenían frente al Toni para ligar sus clientes.
                                                                               Por: Eleazar López-Contreras  

BOMBA EN LA PLAZA VENEZUELA


Por: Luis Rondón
sábado 9 june 2012

Ubicada entre Sabana Grande y la Plaza Venezuela, la Gran Avenida fue construida en 1955 y albergaba muchos comercios, incluyendo el cabaret Todo París y la famosa arepera de los Hermanos Álvarez (al lado de la floristería de las hermanas Belloso), donde fue inventada la “reina pepeada” (en honor a Susana Djuim, que acababa de ser electa Miss Mundo). Entonces funcionaba, desde 1945 y frente al Vert Galán, el edificio Los Andes. Bajando estaba la Panificadora Caracas, que puso de moda los cachitos de jamón y los “pirulís”, que eran unos pancitos para pasa palos que se rellenaban con una mezcla de jamón endiablado, queso rallado y mayonesa. En el edificio Los Andes era conspicuo El Rincón de Ella. Esta boîte pertenecía a la chilena Graciela Luna cuyo nombre artístico era Ella la inolvidable (“la inolvidable” se lo agregaron en Cuba en 1955). En lo personal, a esta cantante la protegía Pastor Suárez, presidente del Concejo Municipal de Sucre pero, por debajo cuerda, ella era amiga del famoso luchador Gustavo Seclén Menchola “El chiclayano”, a quien la cantante animó a escribir canciones pero ya él incursionaba en eso, desde que hizo una gira por Cuba en 1952 con un grupo que incluía a Rita Montaner, cuyo esposo era un colega suyo también peruano. En El Rincón de Ella había música, pero ésta fue mejorada con shows al voltear la esquina, pues en los altos del Cine Radio City se instaló un cabaret que presentaba cantantes y orquestas, si bien éste fue luego convertido en billares donde era una fija un tipo apodado “El capitán”, que manejaba por igual el taco de billar que la guitarra.

Además del Radio City, también florecieron en Sabana Grande los cines Las Acacias, Metropol, Río y el Broadway. El Metropol fue luego alquilado por Venevisión para transmitir Sábado Sensacional con Amador Bendayán. Fue desde ese teatro donde se promovió —y se impuso— la gaita en Caracas. Al restaurante ubicado a un costado del Cine Broadway (de una extranjera llamada Natasha) iban a recalar los trasnochadores para el trago del estribo y una buena sopa de cebolla.

En el otro extremo de Sabana Grande, cerca del Gran Café, cobró vida el pasaje Galerías Bolívar, que albergó a Dominicana de Aviación (gerenciado por el músico Rafael Minaya, retirado en 1952), la Barbería Bolívar y al Bodegón da Beppi, que tal vez fue el primero en ofrecer exquisiteces en el este. Allí también quedaba el Píccolo Bar y, en la esquina de la Savoy, La Pompadour. Este night-club lo regentaba la franco-argentina Lidia Fruirst y de allí surgieron dos figuras de las tablas: la cantante Adilia Castillo, que allí se inició bailando, y la argentina Isabel Martínez (María Estela Martínez Carta), que también fue bailarina en el Pasapoga y luego presidenta de Argentina con el apellido de Juan Domingo Perón.

Perón era asiduo al “Callejón de la puñalada” (Pasaje Asunción), donde visitaba una tasquita que era propiedad de los hermanos José Luis y Pablo Dobarro. Allí se reunía con los periodistas pero prefería la compañía femenina. Por ese entonces enamoraba a Isabel Martínez, al ésta comenzar a bailar en el Pasapoga (inaugurado en 1955 en el edificio Karam de la nueva Avenida Urdaneta), a donde Perón iba a visitarla. Generalmente, pasaba por la casa de Pedro Cruz Bajares en San Román, antes de irse al cabaret, lo cual hacía manejando un pequeño auto Opel. El Pasapoga pertenecía a Pepe Arriaga, también propietario de El Chicote, que estaba ubicado a dos cuadras hacia el norte de la tienda del hogar Domus (ahora un enorme edificio). En El Chicote se reunían grupos encabezados por Marcelino y Juancho Madriz; pero otros preferían el Tic Tac (en la Avenida Bolivia, detrás de la Gran Avenida). Ese bar era de la belga “Susana Castell”, llamada Susy (su apellido real era Van der Brande Ducatteew). En el penthouse de un edificio cercano vivía Reinaldo Espinoza Hernández, creador del programa radial Fantasías Dominicales, que llevó al público la música académica (la “clásica”). Reinaldo, que fue uno de los descubridores del Indio Figueredo, tenía la franquicia del concurso Miss Venezuela, la cual le vendió en los cincuenta a Pan American Airways (que todavía no era Pan Am).

Después de convertida en boulevard, la otrora exclusiva Calle Real de Sabana Grande se convirtió en lugar de recreo para los ciudadanos, que ahora van allí a visitar sus innumerables tiendas de calzado y ropa, y a distraerse paseando y viendo las pintacaritas y estatuas vivientes, magos y payasos, músicos del Altiplano disfrazados de indios Sioux y hasta un simpático personaje (Makarrony) que baila salsa con una gigantesca muñeca de trapo.

La paralela al norte del boulevard es la Avenida Francisco Solano López, personaje paraguayo que fue biografiado por el historiador J. A. Cova durante su exilio perezjimenista. Esa avenida fue “tomada” por la “República del Este”, que era una heterogénea mezcla de intelectuales, artistas, escritores, poetas y músicos que formaron una peña contestataria en donde invariablemente recurrían al humor y a la sátira para descargar todo lo ortodoxo.

En la Solano fueron conocidos (aunque, algunos desaparecidos pero la mayoría aún funcionando): el Versalles de la Madame del Todo París, el cual fue un lujosísimo y efímero cabaret; La Huerta, Il Vecchio Mulino, El Caserío, La Quintana, El Lagar, La Bajada (un pequeño bar, así llamado porque se ubicaba en un sótano) y el famosísimo Urrutia. Cercano a este último todavía permanece El Maní Es Así, que tuvo su mejor época cuando su propietaria era la abogada Perla Castillo.

Pero el epicentro de tertulias —sin licor— eran los cafés, que se remontaban al alto siglo diecinueve. El más famoso de ellos en ese entonces fue el Café del Ávila del músico Ildefonso Meserón, quien ofrecía un ambiente grato para los intelectuales y artistas de Caracas. En ese Café tuvo lugar la primera exposición de bellas artes que se presentó en Caracas. Como el inglés James Mudie Spence se marchaba a Europa con su colección de pinturas, dibujos y fotografías, se decidió ambientar el salón del Café para exponerla. A tal efecto, dispuso Meserón una exhibición con objetos de escultura colocados sobre las mesas, mientras que en las paredes, cubiertas de tela azul, colgaban literalmente de arriba abajo multitud de fotografías, cartones y cuadros. Naturalmente, hubo recitaciones y, sobre todo, música. Jacinto Gutiérrez, padre de Pedro Elías Gutiérrez, recitó mientras que Eduardo Calcaño presentó un dúo de cornetas con acompañamiento de piano.

Como los caraqueños estaban acostumbrados a ver en sus casas particulares paisajes o retratos de familiares, o imágenes de santos, la exposición fue una auténtica novedad. En la exhibición participaron muchos artistas que ofrecieron paisajes de Venezuela y los consabidos motivos religiosos. Uno de estos, perteneciente a Pedro Herrera Vegas, era una reproducción de La virgen de los pañales.

El evento fue favorablemente comentado y el público se mostró muy entusiasta; sin embargo, en referencia al cuadro de Herrera Vegas, ocurrió que al filtrarse al pueblo la noticia de la exposición, se regó la voz de que “en el Café está expuesto un cuadro de la virgen en pañales”

Tomado de:
La Hemeroteca de Luis Rondón




miércoles, 18 de junio de 2014

A LOS ÁCAROS LES GUSTA EL DESORDEN,

o, científicamente sucio...


Aunque se puede ser alérgico a una o más de las sustancias orgánicas presentes en el polvo, son los ácaros domésticos la fuente principal de alérgenos del polvo de casa, produciendo potentes alérgenos capaces de sensibilizar e inducir síntomas respiratorios en las personas sensibilizadas.

Por: Guillermo Sáez Álvarez



Mi esposa es una fanática de la limpieza y el orden, y por consiguiente al levantarse lo primero que hace es ordenar la cama, cambiar las sábanas y las fundas de las almohadas.

A propósito, tenemos un hijo, bastante mayorcito, por cierto, que jamás que yo sepa, ha tendido la cama, y es más, no le gusta que le limpien nada, ni siquiera la señora que va semanalmente a limpiar la casa incluyendo arreglar las camas.

Hoy leí en una revista médica un artículo titulado:

-TENDER LA CAMA MALO PARA LA SALUD-

Yo me he tomado la libertad de copiar el texto:

- “Parece que ser desordenado con la cama trae beneficios. Según un estudio realizado por científicos británicos, dejar la cama distendida y al aire libre protege de ciertas enfermedades.  En tanto, según explican ciertos investigadores, una cama hecha cada mañana. Doblada cuidadosamente con las sábanas y mantas y que además extiende un cubrecama, crea condiciones de vida ideales para los ácaros que pueden causar asma, eczemas y otras alergias”.

- “Una cama hecha puede albergar rápidamente una población de ácaros de 1.5 millones de ejemplares, advirtieron los científicos. Por ese motivo, advirtieron a los padres imitar a sus hijos y dejar todo revuelto”.

 -“No solo a las personas ordenadas, sino también a los organismos microscópicos, les desagradan las camas sin hacer” dijo el Director de la investigación, Stephen Pretlove de la Universidad de Kingston en Londres.

- “Los ácaros se alimentan de escamas de la piel humana. Algo tan simple como dejar sin hacer la cama durante el día puede hacer que tanto la ropa de cama, como el colchón no tengan humedad, para que los ácaros se sequen y finalmente mueran”, explicó.

El artículo anterior , aunque tiene su fuente en investigaciones científicas parece más bien una curiosidad y es difícil de creer, y estoy seguro, que por más esfuerzos que yo haga, mi esposa va  a pensar que es un cuento...

Por dicho motivo, me puse a investigar en internet con el objeto de averiguar algo sobre los ácaros, pues que yo sepa, existen en todas partes y abundan más en el polvillo que se acumula en la habitaciones, y por supuesto donde exista el desaseo, ya sea los rincones de las habitaciones, como en colchones, edredones, fundas de almohadas, animales domésticos, alfombras, peluches y sitios húmedos. Hasta aquí mi conocimiento de estos animalitos microscópicos. Ahora veremos lo que pude averiguar en internet.

Acari, o acarina, del griego akares (diminuto) pertenecen a una sub-clase  de arácnidos

Se estima entre 50 mil a 500 mil especies, si incluimos las no halladas.  Los ácaros del polvo doméstico miden entre 0.2 a 0.5 mm o sea que a simple vista son invisibles.

Se encuentran en todas partes como ya dije, sobre todo en el polvillo de las habitaciones, alfombras, telas de terciopelo y algodón… También en animales domésticos como perros y gatos, peluches, colchones, fundas,  o en cualquier parte donde existan las condiciones ideales para su multiplicación que es entre 20 °C y una humedad no mayor de 70 %.

Los ácaros son los principales causantes de alergias nasales y asma, producidas por los excrementos de dichos animalitos. Las altitudes de más  de 1.100 mt no les sientan bien, por cuyo motivo esas alturas benefician a los asmáticos. Los ácaros viven entre 2 y 3 meses y su reproducción es sexual de cuya unión salen de 20 a 40 huevos cada vez.

Los síntomas causados por alergia a los ácaros pueden ser goteo nasal, estornudos mañaneros, silbidos al respirar y enrojecimiento de la piel.

Se recomienda airear a diario las habitaciones, el cambio frecuente de la lencería y la exposición al sol de sábanas, almohadas, y toda la ropa de cama y evitar objetos peludos como peluches alfombras, animales domésticos.

Hay productos para combatir los ácaros que supuestamente se consiguen en locales como farmacias, como el Benzoato de Sodio y el Acido Tánico.

Dejo a criterio de cada quien el creer o no en las investigaciones mencionadas en el artículo aquí reproducido, o continuar con sus costumbres si estas les han dado resultado hasta la fecha.

En cuanto al cambio frecuente de colchón, yo dudo mucho, que a menos que se tenga mucho dinero, al precio que está actualmente, olvídenlo;  eso sí:

Mantengan sus habitaciones escrupulosamente limpias
y no les dejen ni pizca de comida a esos bichos.

Por: Guillermo Sáez Álvarez,
25 de febrero de 2014.
FUENTE: GUIA MEDICA DE FARMACIAS.



CONSUMO DE REFRESCOS Y CONSECUENCIAS,

una undistria que atenta contra tí...


Los refrescos envasados son bebidas sin valor nutritivo, excepto el azúcar que puedan contener, generalmente carbónicas (con burbujas) y cuyos ingredientes son de origen artificial.



Por: Guillermo Sáez Álvarez

El consumo de refrescos está íntimamente ligado a la diabetes y la obesidad, sin descartar enfermedades del corazón.  Esta información  está comprobada por encuestas efectuadas por  AMERICAN JOURNAL OF NUTRITION de Estados Unidos de Norteamérica, que revelaron, sin lugar a dudas, que aquellas personas que consumen más de un refresco al día, están más expuestas a accidentes cardiovasculares.

Es común ver en los expendios, a niños comprando botellones de 2 litros, es decir, con un contenido de 8 vasos con un equivalente, haciendo un cálculo bastante conservador de 56 cucharaditas de azúcar (a 7 cucharaditas por vaso). 

Es una costumbre bastante arraigada entre familias que acompañan sus comidas con un vaso de refresco. Podemos presumir que el niño no está consciente del daño que se hace, pero sus padres sí lo saben, pero lo ignoran o bien por ignorancia, o por la costumbre que existe en gran parte de la población de desconocer este tipo de advertencia, y prefieren creer que se hace con la intención de perjudicar a las empresas fabricantes y sencillamente “no le paran”. 

Las “pobres” empresas, que venden el producto y gastan millones en publicidad por todos los medios disponibles, son gigantescas transnacionales a quienes no les importa la salud del pueblo.  La marca del refresco es lo de menos, ya que todos producen igual daño.  De acuerdo a una publicación médica, los hombres consumen en refrescos 178 calorías por día, y las mujeres 103.

El azúcar se digiere rápidamente a través de la orina, pero las grandes dosis  de fructosa, provenientes de la sacarosa o el jarabe de maíz de alta fructosa, al convertirse en grasa a causa del metabolismo, producen colesterol malo y triglicéridos, a la larga dañinos a la salud y dado que su daño es lento, pero continuo, es casi imperceptible hasta que comienzan a verse niños y adultos obesos y aumento de casos de diabetes en  la población.

Ese saborcito especial que se nota en algunos refrescos, algo así como un picantico, se debe a agregados que al mismo tiempo que disimulan el sabor dulce, produce adicción, que aunque no tanto como los licores y la cerveza, es el anzuelo que a la larga hará de usted, amigo lector, un posible diabético o una persona propensa a enfermarse del corazón o con altos contenidos de colesterol y triglicéridos en la sangre.

Y por último, un consejo a los padres: acostumbre a sus hijos a tomar jugos de frutas naturales que en nuestro país las hay para todos los gustos: lechosa, piña, guayaba, cambur, patilla, naranja, mango y otras, todas ricas en vitaminas A, B y C. 

- ¡¡¡AHHH!!!…y el sabroso papelón con limón.

Por: Guillermo Sáez Álvarez.
Nota: algunos datos tomados de Revistas Médicas.


martes, 17 de junio de 2014

PETARE,

en los Años 40-50-60's...


Zona agrícola- Los famosos golfeados- Casco histórico- Sociedad Marauri-Personajes- Tito Salas y El Toboso- Bárbaro Ribas- Las Vegas de Petare.



Por: Guillermo Sáez Álvarez

Petare, cuyo nombre se deriva de los vocablos “pet” y “are” de la lengua caribe hablada por los Indios Mariches y que unidas significan “de cara al río” por ser la confluencia de los ríos Guaire y Caurimare.  Hoy día, Petare es la capital del Municipio Sucre del Estado Miranda con infinidad de barrios que han poblado todos los cerros circundantes, calculándose su población en más de un millón de habitantes, siendo el municipio más poblado de la zona metropolitana de Caracas.

Sin embargo, en este artículo  solo nos referiremos a los años 40-50-60, cuando aún Petare conservaba su sabor a pueblo colonial, gozaba de más tranquilidad y aún se podía dar un paseo por las zonas verdes que aún quedaban.

AÑOS 40,  El Toboso, Los golfeados.

Petare estaba rodeada de haciendas de café, maíz y legumbres cultivados por campesinos venezolanos e inmigrantes portugueses hasta bastante entrados los años 50. Era el paso casi obligado de viajeros que se dirigían a Baruta, El Hatillo, Guarenas y Guatire. También fue la residencia del famoso pintor Tito Salas, en la hacienda El Toboso, a orillas del río Guaire, quien vivió allí hasta su muerte ocurrida en 1974.

Entre  los años 40-50 se hicieron famosos los golfeados que nunca fueron superados y llegaba mucha gente de Caracas especialmente a comerlos. Yo recuerdo haber ido varias veces teniendo apenas 15 años con mis tíos José y María Josefina.

Por los años 50 -52 se construyó la Urbanización Las Vegas de Petare durante el mandato de Pérez Jiménez, y nos fue adjudicado un apartamento en el Edificio 5. El barrio José Félix Ribas aún no existía, por lo que se podía dar paseos por tierras aun cultivadas.

La urbanización contaba con todos los servicios: abastos, panadería, tiendas, una gran plaza y colegio. También había un Centro Cultural del Consejo Venezolano del Niño, bajo la dirección de Elio Nacarella, quien daba clases de pintura y se practicaban  deportes.

Yo hice amistad con el pintor recién fallecido y con algunos fisicoculturistas, entre ellos algunos residentes en el casco histórico. Puedo mencionar a Francisco D´Antonio, crítico de arte y Aníbal Chohua, hijo de un comerciante y dueño de la casa donde funcionaba la Sociedad Marauri, que era centro de actividades culturales y artísticas incluyendo teatro. Allí me fue cedido un espacio donde, además de pintar, instalé un gimnasio.

Tengo que contar una anécdota que se hace necesaria para agregarle humor a este artículo. Por esa época yo usaba spray para pintar botellas y lanzaba las latas sobrantes al cesto de la basura  y allí se iban acumulando. Nacarella también iba a pintar y en una ocasión tuvo la feliz idea de quemar la basura para asear un poco el lugar, y no se le ocurrió otra cosa que quemarla. De repente, las latas vacías comenzaron a explotar con la mala suerte de que justo enfrente había una oficina de la DISIP. De pronto la Sociedad Marauri se llenó de policías pensando que se trataba de un atentado.  Bastante trabajo que le costó al pobre Nacarella explicar que se trataba de un lamentable incidente. Gracias al Sr. Chouha se salvó de ir preso, pero eso me costó que me prohibieran continuar usando spray.

BARBARO RIBAS

DÁntonio vivía en una de las mejores casas de Petare y le gustaba mucho ayudar a los pintores ingenuos, siendo el descubridor de Bárbaro Ribas. Se dice que personas inescrupulosas le llevaban botellas de caña para rascarlo y llevarse sus cuadros. Tengo que aclarar que eso no me consta, por lo cual ni lo afirmo ni lo niego.

Con el transcurrir del tiempo, aquellos campos por donde salíamos a pasear por las tardes se fueron transformando en barrios de mala muerte, droga y delincuencia, pasando igual con los cerros circundantes. Para ser justo diré que también se construyeron urbanizaciones como Palo Verde, El Llanito y otras, salvándose algunas como Las Vegas de Petare por quedar algo aislada.

Podría contar muchas cosas más sobre Petare, pero pienso que es suficiente por tratarse de cosas que poca gente conoce y no las encontrarán en internet.

Por: Guillermo Sáez Álvarez,
junio 2014


LOS FANTASMAS DE CARACAS,

o, Caracas sin luz, ¡SUSTO!


"En el Norte ya festejaron Halloween, y entre ayer y hoy se celebra en casi toda América Latina el Día de los muertos. En este intercambio del continente con el más allá -que es, por cierto, de diferentes tenores-, hoy se ha querido invocar a los fantasmas que una vez se adueñaron de la noche caraqueña. Quién mejor que Oscar Yanes para echar los cuentos" -Johan Ramírez-

TUNEL DE "EL SILENCIO"


Tomado de:
02 DE NOVIEMBRE 2008

Caracas era una aldea apacible, iluminada, como siempre ha sido esta ciudad, engrandecida por la presencia de El Ávila, con unas pocas cuadras organizadas todas alrededor de la Plaza Bolívar, a partir de donde fluía la vida tranquila de los años 30 y 40. Pero a medida que caía la tarde, las sombras parecían adueñarse de ella, los árboles se tornaban sombríos, los espacios vacíos, las esquinas misteriosas, y la misma Plaza, viva en la tarde, lucía temerosa cuando llegaba la noche. Era Caracas sin luz eléctrica: ¡espanto hasta el amanecer!

El temor se duplicaba después de la cena, pues alrededor del débil candil de una vela, se sentaban grandes y pequeños para escuchar las historias más tenebrosas que, por lo general, solía contar el abuelo, o el hombre mayor de la casa. Es que la ciudad era movida por los fantasmas, y los más aventureros habrían querido toparse con alguno, pues éstos eran asociados con riqueza, ya que corría la creencia de que los aparecidos no eran más que almas en pena, de españoles o de criollos que durante la conquista y la independencia habían huido del país a las carreras, no quedando más tiempo sino para la ambición de guardar bajo tierra los tesoros robados a Venezuela. Luego se marchaban llevando en la cabeza, y algunas veces en un trozo de papel, el mapa improvisado en que dejaban constancia de dónde estaba su injusto botín, con la esperanza firme de volver algún día, ellos o sus descendientes, para llevarse por fin el baúl repleto del oro que jamás habría de pertenecerles -una suerte de "maletinazo" a la antigua, pues.

A LAS DOCE DE LA NOCHE

Dice Oscar Yanes que de niño escuchó todas las historias posibles, y ahora, cuando aquello no es más que el recuerdo de una ciudad ingenua, las cuenta él, y sólo falta el candelabro lúgubre a su lado para que quede convertido en el abuelo que hace setenta años le relataba la existencia pavorosa de los fantasmas caraqueños.

Y comienza por el más antiguo de todos, uno del que se tiene memoria desde los primeros días de la colonia, que espantaba a los propios españoles que esclavizaron al indio, y que no dejó de aparecer hasta entrados los años cuarenta. Por eso se regó el chiste de que aquel espectro, el famoso "Enano de la Catedral", era "antiadeco", pues apenas Rómulo Betancourt se montó en el gobierno, éste desapareció.

OSCAR YANES RECUERDA TODAS LAS HISTORIAS QUE OYÓ DE NIÑO

"Son las doce de la noche en Santiago de León, las seis de la mañana en el reloj del Vaticano", anunciaba con voz abismal en el clímax de su aparición. Dicen que medía medio metro y que salía con un cigarro en la mano, después de la medianoche, para hacer escarmentar al hombre mujeriego que se atreviese a andar de parranda a esas horas. Cuando a lo lejos veía a su víctima, le hacía señas para pedirle un fósforo. Los que no conocían la historia, se acercaban por cortesía, y cuando encendían el cerillo para ofrecerle fuego, el enano comenzaba a crecer hasta alcanzar la altura de la torre de la Catedral (la que está junto a la Plaza Bolívar), y señalando la hora pronunciaba la enigmática frase que debió hacer eco por las calles solitarias de la capital.

Los incautos corrían pálidos hasta el Panteón Nacional, donde caían trémulos y con la lengua de corbata. Al otro día, la comidilla de la ciudad era contar que a fulano de tal le había salido el enano susodicho.

Nunca se supo qué pasó con este personaje. Lo cierto es que un día dejó de aparecer. Años más tarde, cuando la zona fue desarrollándose y llenándose de lugares de fiesta, contaban los rumberos "alegrones" que salían de madrugada tras las noches de farra, que veían por esa misma cuadra a un viejito algo fantasmagórico. De allí salió la famosa guaracha de Billo que rezaba "En la esquina de Las Gradillas sale un muerto, con la cara de viejo y la pata de palo". ¿Guardaría alguna relación éste con el "Enano de la Catedral"?

SONRISA MACABRA

Otro, quizá el más espantoso de todos, era El Conde, un aristócrata español que había vivido en la Misericordia, hoy Plaza Carabobo (muy cerca de la Fiscalía General de la República y del Liceo Andrés Bello, donde está la estación de Metro Parque Carabobo).

Cuentan que al fallecer comenzó a salir por esa zona, cada noche y vestido de gala, montado en un coche halado por cuatro caballos degollados. Para colmo, él, asomado con altivez por la ventanilla, exhibía en la mano su propia cabeza sonriente, que con gestos amigables, cual si atendiese al Manual de Carreño, saludaba a los infortunados que se hallasen por las calles. Quien veía aquel espectáculo, evidentemente, se aterraba.

Y OTROS ESPANTOS

Asimismo había una aparición muy temida que salía en la Plaza del Panteón. Curiosamente, era quizá la única que no llegó a identificarse como un fantasma propiamente, pues se trataba de una carreta que marchaba sola, sin animal que la arrastrase ni nadie que la guiara. Iba dando tumbos sobre las calles, dejando por el camino un recital de quejidos tenebrosos, y cargando una pila de huesos humanos. Le llamaban, no sin razón, "El carretón de la muerte".

También era común escuchar por las noches el murmullo creciente de un centenar de mujeres cuyos rostros nunca nadie logró ver, iban como religiosas, con la cabeza inclinada y rezando oraciones ininteligibles. Parecían vestidas con hábitos: eran "Las ánimas del purgatorio".

Pero estas leyendas tuvieron su final para los años cincuenta, cuando Pérez Jiménez se hacía dueño de turno de Venezuela. Entonces hubo quienes bromearon diciendo que los muertos se habían marchado por miedo a la dictadura. Las que sí persistieron fueron las apariciones "privadas"; es decir, las que ocurrían en casas de familia. Fueron famosas las residencias de La Pastora como unas de las más dadas con "el más allá", al igual que las de La Candelaria o Santa Rosalía.

De hecho, como había la creencia popular de que un muerto salía donde había un tesoro escondido, era común que la gente buscase, para vivir, casas donde estuviera comprobada la existencia de fantasmas. Conseguir un entierro era la esperanza de muchos para salir de la pobreza, era como ganarse la lotería. Y hubo quienes lo lograron.

Dicen que en Sabana Grande y Petare, antiguamente haciendas gigantescas, se hallaron grandes fortunas bajo tierra. En Los Dos Caminos existió una familia modesta que tras comprar una casa sencilla, se volvió millonaria repentinamente. Supuestamente fue producto de un entierro, idea afianzada cuando uno de los hermanos enloqueció sin razón aparente, pues así como un muerto era sinónimo de riqueza oculta, se decía que para que éstos entregaran sus arcas repletas, había que ofrecerles a cambio lo que pidiesen, y, por lo general, eran miembros de la familia. El desdichado loco, contaban, fue la ofrenda que se pagó en Los Dos Caminos.

Pero no todos los muertos eran malos ni todos pretendían espantar a la gente. También los había buenos, y el más representativo de todos fue José Gregorio Hernández, de quien, semanas después de fallecido, comenzaron a registrarse apariciones en casas, calles, y especialmente en el Hospital Vargas.

Dice Oscar Yanes que algunos de estos fantasmas, como otras tantas historias de la cultura popular venezolana de hace setenta o sesenta años, pudieron ser invención de los gobiernos de paso para desviar la atención pública de los hechos verdaderamente importantes. La ciudad, noble como siempre, y seducida por aquellas fantásticas historias donde imperaba el misterio y lo desconocido, caía en las creativas tácticas del poder. Hoy, qué más da sino rescatar esas memorias y traerlas a nuestro tiempo para que nunca dejen de aparecer, por lo menos no en el imaginario capitalino, los temibles, y a veces irrisorios, fantasmas caraqueños. 

¡Qué no mueran esos muertos!,
y valga también la expresión.


Tomado de:
02 DE NOVIEMBRE 2008


QUE TIEMPOS AQUELLOS,

o recuerdos en mi mente...


A veces, a falta de algo mejor, me pongo a recordar cosas, que aunque algunas están en MIS MEMORIAS, regresan a mi mente corregidas y aumentadas o quizás algunas olvidadas.

MERCADO DE SAN JACINTO


Por: Guillermo Sáez Álvarez

Aquellos tiempos, cuando niño aún, en la escuelita de las hermanas Calcaño, me enamoré de una bella chiquilla, hija de padres burgueses, y ella me correspondía. Era un amor inocente y puro, como puede enamorarse un niño de 8 años a lo sumo y que duró solo el tiempo que permanecimos en aquella escuelita, donde aprendimos las primeras letras. Es un hermoso recuerdo

Aquellos tiempos , en el Colegio San Ignacio, cuando íbamos de excursión al Ávila, con el hermano Lanz, pequeño y gordito, pero con una resistencia que no podíamos entender, pues, a pesar de la empinada cuesta, rumbo a Los Castillitos, iba tocando la flauta, como si tal cosa. Y por cierto, a su muerte, con algo más de 90 años, le rindieron un merecido homenaje, pues llegó a ser un gran músico.

Lanz fue nuestro maestro de segundo grado de primaria. Buen profesor, por cierto. Con él aprendimos la caligrafía Palmer y las primeras nociones de Gramática y Aritmética. Otro maestro a quién recuerdo muy bien fue el hermano Bonet, en cuarto grado, quien descubrió mi afición por el dibujo y me ponía a hacer retratos a lápiz, entre ellos, uno de Simón Bolívar. Fue un excelente profesor de matemáticas y con él aprendimos más de lo que exigían los programas oficiales, por ejemplo: raíz cuadrada.

Por esos tiempos, vivíamos en La Pastora, parroquia al norte de Caracas, hasta 1948, cuando nos mudamos a Los Rosales

Al  principio, en 1930, todos mis tíos vivían con nosotros; Noé, Oscar, José Manuel, Aquilino (viejo Sáez) y Oswaldo, el menor.  La casa, que era muy grande, con 7 habitaciones podía albergar a toda la familia con comodidad. Al pasar del tiempo se fueron casando y así, poco a poco, nos fuimos quedando solo con nuestros padres y entre todos sumábamos 14, pues éramos 12 hermanos. Más tarde Carlos Enrique se fue a vivir con los abuelos… ¡ahhh!, me olvidé de Tiota, nuestra aya y regresamos a la cifra de 14.

Hay algo, cuyo recuerdo me trae tristeza. Fue mi salida del Colegio San Ignacio, uno de los mejores de Caracas. De haber continuado y hacer mi bachillerato completo, con seguridad sigo una carrera universitaria, pues iba muy bien ¿Razones económicas? No lo sé, si del San Ignacio pasé al Liceo Alcázar donde se pagaba igual.  Mis padres nunca me dijeron. Cuando se cambia de colegio, siempre hay un descontrol. El Liceo Alcázar, aunque nunca igual al San Ignacio, tenía 2 buenos profesores: García, en Ciencias Naturales, y Quintero, en Historia de Venezuela. A García le gustaba enseñarnos en plena naturaleza, así que salíamos al campo, donde hubiera flores y plantas y  aprendimos a conocer y diferenciar sobre el terreno vegetales y flores de todo tipo y el nombre de cada especie.

Quintero también fue original, pues odiaba el caletre y sabía bastante de Historia. Así que cada semana escogía entre los más destacados, a alguno de nosotros para dictar la clase, y así saber si habíamos asimilado sus enseñanzas.  Por ejemplo, si teníamos que hablar de la batalla de Carabobo, había que conocer y explicar sobre el pizarrón las fuerzas de cada contrario, maniobras, tácticas, pérdidas por cada bando y consecuencias finales. Igual si teníamos que explicar la Guerra a Muerte, el paso de los andes, Boyacá, etc. O aprendíamos o aprendíamos, era su lema.

Nunca me quejé del Liceo Alcázar que por cierto, aún existe. Pero tuve que trabajar a edad muy temprana y estudiar de noche en el Liceo de Aplicación, donde por cierto, odiaba el latín y las declinaciones. Quizás era el profesor.

Mi primer trabajo fui en la Papelera Industrial, propiedad de Miguel Carabaño y Francisco Mendoza, por cierto, familia de los actuales Mendoza. A la muerte de Francisco Mendoza, lo sucedió su hijo, que por cierto, visitaba mucho el negocio y fuimos muy amigos.

Así comencé un tour por diferentes trabajos: Productora de Grasas, DG Estadística, UCV. Stubbins, hasta desembocar en el INOS  hasta mi jubilación.

Aunque no perdí todo ese tiempo, pues hice cursos en la Escuela de Administración,  aprendí dibujo de sistemas, pintura, contabilidad y adquirí conocimientos de clasificación y catalogación de materiales y algo de estadística y biblioteconomía en la UCV. También algo de carpintería y vitrales.

Hoy, después de tantos años y mucho correr, estoy detrás de unas teclas aprendiendo a ser escritor independiente, con bastante dedicación, amor a la gramática, defensa del idioma…y el apoyo que no se puede pasar por alto, de los que valoran y publican en su blog mis modestos trabajos. Por cierto, un saludo a J.W. de Wekker Vegas, quien debe estar algo atareado reparando uno de estos útiles, pero caprichosos aparatos.  

Por hoy basta de teclear.

Por: Guillermo Sáez Álvarez,
25 de junio de 2013.

ESQUINAS DE CARACAS,

historia de sus nombres...


Las esquinas de Caracas cuentan con nombres muy peculiares. Algunos son de los apellidos de personas que fueron influyentes durante la colonia o época de la Independencia, otros provienen de plantas o árboles que crecían en el lugar, otros se colocaron en honor a santos o por alguna leyenda caraqueña, y otros del ingenio de los pobladores.




Tomado de: Recorriendo Venezuela 

-  ESQUINA DE PADRE SIERRA (*):

Es una de las pocas que conserva el nombre que se le diera en la época de la colonia, hace más de trescientos años. Se le denominó así en honor de don Joseph de Sierra, capellán de las Monjas Concepciones, quien en 1766 vivió en la casa que se ubicaba en este lugar.

El Padre Sierra fue un hombre muy humanitario, que hizo un gran trabajo durante la epidemia de 1766, al ayudar a curar a los enfermos poniendo en riesgo su propia vida. Una actitud similar demostró el 21 de octubre de ese año, al socorrer a las víctimas del terremoto que sacudió a Caracas.

-  ESQUINA DE SOCIEDAD (*):

Allí se encontraba a principios del siglo XIX una casona con puertas de madera oscura claveteada, zaguán de huesitos, corredor de ladrillos y un gran jardín rodeado de elegantes pilares. Fue ésta la sede de la Sociedad Patriótica en 1811, donde se escuchó por primera vez a Simón Bolívar motivar al pueblo a buscar la Independencia de España. Personajes como Francisco de Miranda, Miguel Peña, Antonio Muñoz Tébar, Francisco Espejo, los hermanos Salias y Vicente Tejera se reunieron en este sitio para buscarle una solución a la opresión en la que vivía Venezuela en aquél momento.

- ESQUINA DE EL CHORRO (*):

Son las andanzas de los hermanos Juan y Agustín Pérez las que le dan el nombre a esta esquina. Juan y medio y Agustinillo, como eran conocidos en la Caracas de 1812, eran canarios y realistas. El primero era el encargado de encender los faroles públicos, y se contaba entre los personajes que intentaba derrocar cualquier gobierno patriótico que tomara el poder.

Agustín, por su parte, tenía fama de ser el rey de los ‘guaraperos’, se decía que preparaba la mejor bebida de piña y papelón de la ciudad. Su negocio, que se encontraba en el ángulo suroeste de la esquina del mercado de la Plaza de Armas, contaba con un sistema de despacho único. Había diseñado un aparato o envase giratorio, con una llave hacia la calle y un cántaro colgante, que estaba sujeto a una cadena. Agustín podía despachar a sus clientes sin abrir la puerta, con tan sólo soltar la llave al momento de escuchar el sonido que hacía el centavo al caer en una alcancía. Como aparentemente el jugo salía solo y brotaba como un chorro, la esquina tomó ese nombre.

- ESQUINA DE LA ROMUALDA (*):

En 1824, cerca del puente Catuche existía una pulpería propiedad de una señora llamada Romualda Rubí, a quien todos cariñosamente le decían Ña Romualda. El negocio gozaba de mucha fama, ‘la crema y nata’ de la sociedad caraqueña visitaba el lugar para degustar el delicioso mondongo, que era la especialidad de la casa. Hasta el presidente de la República José Antonio Páez disfrutaba de los suculentos platos que se cocinaban en el lugar. Por más de 10 años permaneció abierto el establecimiento a cargo de esta mujer humilde y honesta, que pasó a la historia por las sabrosas comidas que preparaba.

- ESQUINA DE CRISTO AL REVÉS (*):

A mediados del siglo XIX vivió en Caracas un hombre cuyo trabajo era coser media-suelas a los zapatos de los vecinos. Este zapatero se dedicaba día y noche a clavetear y coser artísticamente zapatillas de tacón Luis XV o botas de los soldados del cuartel cercano; era un buen trabajador que contaba con gran clientela. Este hombre tenía particulares creencias religiosas, estaba seguro de que castigando al santo de su devoción obtendría más rápido sus favores. Este personaje le tenía mucha fe a Cristo, por lo que en lo más alto de su cuarto de trabajo ostentaba una imagen de madera de éste, con el fin de que fuera testigo de sus buenos y malos momentos.

Un día comenzó a bajar el trabajo porque un competidor se instaló a pocas casas. Entonces, nuestro zapatero colocó cabeza a bajo la figura de Cristo para castigarlo por no proporcionarle clientela. Desde ese día, los habitantes de nuestra capital denominaron de este curioso modo la esquina en la que se encontraba el negocio.

- ESQUINAS DE EL PELIGRO Y PELE EL OJO (*):

En el siglo XIX el lugar que ocupan actualmente estas esquinas era un campo abierto con algunas chozas, donde de día pacía el ganado y de noche se ocultaba una banda de delincuentes que vivía de robarle las pertenencias a los inocentes transeúntes. La tradición indica que fue algún vecino quien bautizó el sitio como El Peligro, por las terribles consecuencias que sufría aquél que se atreviese a pasear por la zona.

En la esquina opuesta instaló un bodeguero su negocio, y lo llamó "Pele el ojo al peligro". Pues, según él, constituía una advertencia para evitar que las personas cayeran en el peligro.

- ESQUINAS DE LAS ÁNIMAS (*):

Este sitio debe su nombre a una leyenda que surgió en la Caracas del siglo XIX, cuando la oscuridad y soledad de las calles avivaba la imaginación de sus habitantes. Se dice que a altas horas de la noche se podía escuchar un coro de voces fúnebres y monótonas, que entonaba el ave maría del rosario. Una vez un grupo de curiosos, salió a la calle para descubrir la identidad de los cantores y se encontró con numerosas sombras con túnicas blancas, que llevaban hachas encendidas. Aseguró que se trataba de las ánimas del Purgatorio que habían salido a orar y hacer penitencia.

- ESQUINA EL MUERTO:

Hay una esquina llamada El Muerto, que debería estar asociada a algún desastre. Sin embargo, no es tan siniestra como se podría esperar. Durante la llamada guerra de los cinco entre los centrales y los federales, ocurrían batallas en las calles de Caracas. Sin embargo, las personas que no estaban involucradas cerraban las puertas de sus casas y no salían por ningún motivo, por lo que la mayoría de los heridos morían por falta de atención. Luego, cuando terminaban las batallas, pasaban un grupo de camilleros en unos carruajes a caballo para recoger los cadáveres para darle su santa sepultura. Una vez mientras se recogía a un cuerpo tirado en el suelo en esta esquina y cuando se disponían a cumplir con su triste deber, de repente se levantó el cadáver y con una voz temblorosa les dijo: " no me lleven a la tumba, que todavía estoy vivo". Los camilleros lo dejaron caer y huyeron despavoridos.

Este hecho fue considerado como una obra del diablo y el cuento fue recorriendo la ciudad de boca en boca. Los vecinos del lugar solían detenerse para indicar a los visitantes diciéndoles: " esta es la esquina donde se levantó el muerto", y poco a poco la esquina comenzó a ser conocida por su nombre actual: La esquina El Muerto.

- ESQUINA ANGELITOS:

En esta esquina, la imaginación del pueblo consolidó ese nombre que parecía ser de mucho antes de la anécdota. Dicen los pobladores de la ciudad, que el presidente Páez en sus ejercicios de patriota, cortejaba una mujer ajena en aquel lugar. Para no ser sorprendido in fraganti en actos alevosos de machismo que le podrían acarrear enfrentamientos, en esa misma esquina que sigue teniendo aquel nombre, colocó un grupo de guardias, bien armados, cuya misión era impedir la llegada de "chaperones" o visitantes no deseados. Aquellos "angelitos" apostados en plena calle trascendieron a la historia de la ciudad sirviendo de epónimos de esa esquina

ESQUINA EL CUJÍ:

Según cuenta la leyenda, en esta esquina se alojaba un zapatero llamado Carrasquero. Este señor era algo extraño, era como una especie de astrólogo. Él veía señales de muchas cosas que podían suceder, en el movimiento de las estrellas, las ramas de los árboles y hasta en el aullido de los perros.

Dicen que él tenía visiones acerca de un tesoro enterrado cercas de una mata de cují. Así que decidió hablar con un monje del Monasterio de San Jacinto y preguntarle que podía hacer para localizar con más exactitud el sitio donde estaba el tesoro.

El monje, para jugarle una broma al señor Carrasquero le dijo que fuera al sótano de la iglesia a la medianoche para que algún espíritu le informase lo que quería saber.

El señor Carrasquero acudió al sitio a la hora indicada, y efectivamente, le apareció un espíritu quien le dio unas indicaciones absurdas y que casi lo mató del susto. Luego, el monje fue en busca del señor Carrasquero y lo encontró asustado debajo de unas escalinatas. Así que esta graciosa historia lleva el nombre del apacible árbol que le dio sombra al zapatero: El Cují.

- MADRICES:

Según cuentan que un ciudadano de nombre Domingo Rodríguez de la Madriz construyó en esta esquina una hermosa casa para celebrar su matrimonio. En esta casa nacieron su hijo e hijas y era escenarios de numerosas cenas distinguidas y fiestas de gala. Luego, la casa fue ocupada por diferentes personalidades históricas. Sin embargo, a pesar de su esplendor la casa fue derribada en nombre del progreso. Por ende, la esquina lleva ese nombre en recuerdo de la lujosa casa y de las bellas hijas del capitán Domingo Rodríguez de la Madriz.

- ESQUINA SOCORRO:

Antes de que se construyeran la avenida Fuerzas Armadas, existía un "puesto de socorro" y por ello adoptó su nombre. Algunos dicen que era por el emblema del dios de Socorro que había sobre la puerta del local, pero no es cierto. Su nombre deriva solamente debido al puesto que una vez existió en ese lugar de la Caracas de ayer. Esto indica a nuestro entender, que los hechos más corrientes suelen ser el origen de un nombre

- LAS GRADILLAS:

Es una esquina muy importante del corazón de la ciudad y se encuentra indicada en el plano que elaboraron para el Rey en 1572. Allí, en ese sitio existían unas gradas o gradillas para bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la Colonia. Por cierto que una casa situada en esa esquina de Las Gradillas perteneció a Bolívar por donación que le hiciera su padrino, el Presbítero Dr. Juan Jerez de Aristeiguieta.

- SOCIEDAD:

En una casa situada en esa esquina tenía su sede la Sociedad de Economía y Amigos del País mandada a establecer por el Rey Carlos III. También allí se instaló y reunió la Sociedad Patriótica el año 1811. En la gran sala de dicha casa, celebró la Sociedad Patriótica, presidida por Don Francisco de Miranda, el aniversario del 19 de abril con una sesión solemne.

- MERCADERES:

Este nombre es utilizado desde hace muchos años en Caracas. Cuando los frailes franciscanos del Convento solicitaron un derecho a un chorro de agua, indicaron que se podía meter por la “calle de los mercaderes”. La calle de los “mercaderes” desembocaba en la plazuela del templo de San Pablo. Ese trayecto se llamó después con el nombre de Calle del Comercio. Cuando la plazuela de San Pablo delineó sus esquinas, una quedará señalada con este nombre de “mercaderes” que allí hacían sus diarios negocios permitidos por el Cabildo.

- LA BOLSA:

Algunos asocian ese nombre al hecho de que en esa esquina tenía su casa la biznieta de Don Diego de Boiza (aquel hombre de “malos instintos” que fue encargado de la Gobernación de la Provincia de Venezuela en el año 1542). O sea que proviene de la descomposición del apellido de Boiza. También se dice que en esa esquina estableció, un tal Barón de Corvaia, un negocio de préstamo de dinero con tal fama que el Presidente Guzmán y los políticos, le visitaban frecuentemente para sus operaciones bursátiles. La oficina obtuvo entonces el nombre de la “Bolsa de Caracas”. Antes, desde aproximadamente 1725, se llamó esquina de Camacho porque allí tenía sus casas don Francisco Pérez Camacho, profesor de música de la Real y Pontificia Universidad de Caracas y se reunían los alumnos del citado músico colonial.

- MATURÍN: 

Era una de las esquinas del llamado cuadrilátero histórico de la ciudadela Santiago de León de Caracas. En los viejos tiempos se llamó esquina de “Arguinzones” porque en la casa esquinera habitaba el capitán Pedro Luís de Arguinzones y su familia. Al parecer el nombre de “Maturín” se debe a que así se llamó un negocio de Pulpería que se estableció en dicha esquina (al final de la histórica mansión de don Valentín de Ribas y que hoy es el Templo Masónico).

- LAS ÁNIMAS: 

Cuentan las crónicas que en ese lugar de la Parroquia de Candelaria unos curiosos imprudentes vieron allí una legión de sombras que con hachas encendidas marchaban procesionalmente, vestidas de túnicas blancas. Asociaron que ese sitio era predilecto de las pacientes ánimas del purgatorio para hacer sus nocturnas peregrinaciones. En memoria de aquella visión el terror de los vecinos popularizó ese lugar como esquina de Las Ánimas.

- PELIGRO: 

Precisamente en ese lugar, algo apartado del llamado centro de la ciudad, vivía el ciudadano español don Bartolomé Peligro, quien con base a una algo dudosa honestidad había logrado atesorar una calidad de pudiente. A un familiar de don Bartolomé Peligro, la Compañía Guipuzcoana le dio el Poder para representar al vencido Capitán Juan Francisco de León. Se cuenta que la fortuna del mencionado Capitán se la engulleron el señor Peligro y los picapleitos realistas.

- ZAMURO: 

El lugar donde se benefician ganados, es decir los mataderos, atraen por lo general a las aves que aprovechan los desperdicios. Tal cosa ocurría en el lugar de Caracas que fue popularmente identificado con el nombre de “El Zamuro”. Se cuenta que el dueño de la carnicería de El Zamuro anunciaba, echando al aire cohetes, cuando había matado cerdos para que los compradores acudieran en horas matinales en razón a la prohibición a los matarifes y expendedores a trabajar después del mediodía.

- EL SORDO:

En esa esquina vivía el General Manuel Salvador Noriega, quien como consecuencia de sus encuentros de guerra había perdido el sentido auditivo en su más amplia totalidad. En dicha esquina estaba un negocio de Panadería, fundado por uno de sus descendientes, pero el viejo General -aunque sordo- permanentemente cuidaba y atendía en el negocio. Allí está la razón del mote de “Esquina del Sordo” que por más de siglo y medio se nombra esa esquina caraqueña.

- DEL CHORRO:

En la Avenida Universidad, en pleno centro de la ciudad, a unas tres cuadras de la Iglesia y de la centenaria Ceiba de San Francisco en orientación hacia el Este, nos encontramos con la denominada “Esquina del Chorro”. Recordando su origen, podemos decir que en tiempos del desempeño como obispo del fraile dominico Antonio González de Acuña (el 14º obispo de Venezuela, que ejerció desde 1673 hasta su fallecimiento en febrero de 1682), el cual se propuso proveer a Caracas de agua potable por tubos de cal y canto que, tomándola de una “Caja” también de mampostería, la bajaran por la calle que viene de Altagracia y pasando por el frente de la casa de don Manuel Felipe de Tovar, la llevaran a la Plaza Mayor, y frente a la casa del capitán Diego Guevara; de allí se partiera por mitad: una para la Plaza Mayor, la Catedral y San Jacinto; la otra por la calle derecha, para el Seminario, las Monjas Concepciones, San Francisco y el Hospital de San Pablo, quedando pilones o tomas públicas para la vecindad en las plazuelas de Altagracia, San Francisco y San Pablo. Precisamente, el conducto después de pasar en la parte sur de la edificación del Convento de San Jacinto, desembocaba en un grueso chorro que caía de cierta altura a la calle. Esta constante caída de agua potable sirvió de punto de referencia y es así como se dio el nombre a la esquina que para siempre se llamaría “Esquina del Chorro”.

- VEROES:

En la Avenida Urdaneta, en pleno centro de la ciudad, a una cuadra del Banco Central de Venezuela, en orientación hacia el Este, nos encontramos con la denominada “Esquina de Veroes” en Caracas. Veroes (o Verois) es un apellido vasco. Los primeros con ese apellido entraron por Coro, y se recuerda que en 1682 estaba allí establecido un sargento mayor alférez de nombre Antonio que contaba la edad de cuarenta años. Ese apellido ya estaba definitivamente instalado en Caracas, en tiempos del obispado de Mons. José Félix Valverde (1728-1740). Por ejemplo, José Antonio Veroes fue, primero, alcalde de la hermandad, y procurador en 1739. Miembros de la familia tenían sus casas en la esquina que se llamó así por ellos. Durante el pasado siglo XIX, la esquina de Veroes fue un centro de gran actividad. En el ángulo sureste, donde se halla hoy el edificio América, tuvo su casa el activísimo y polémico líder liberal Antonio Leocadio Guzmán. Fue en esa mansión donde se alojó su hijo, el general Antonio Guzmán Blanco, cuando entró triunfante a la cabeza de sus tropas el 15 de junio de 1863, en una Caracas profusamente adornada de banderas amarillas.

- CURAMICHATE:

En un lugar casi céntrico de Caracas, perteneciente a la Parroquia de Santa Rosalía, se conoce la esquina de Curamichate, flanqueada por las que se denominan Miseria, Viento, Pájaro, y El Rosario. Por allí corre la quebrada de Cienfuegos que desemboca en el Guaire. En la tarde del 14 de agosto de 1873 fue inaugurado por el general Antonio Guzmán Blanco un puente en el lugar que se ocupaba como basurero público. El nombre dado al referido puente fue para conmemorar que a las once de la noche del 14 de febrero de 1870, el general Antonio Guzmán Blanco (venía de Curazao acompañado de los generales Miguel Gil, Juan Bautista García y otros) desembarcó en las costas de Coro, en el sitio de Curamichate con su invasión. Ese puente servirá para unir y poner en fácil contacto a tres parroquias, regulariza y mejora la avenida del Sur y hace que un sitio que era antes intransitable y perdido sea, ahora, un paseo público y lo que servía de basurero, se transformó con edificios particulares e industriales. El nombre dado al puente dio origen a que se llamara así la señalada esquina o cruce.

- PLAZA LÓPEZ:

“Plaza López”, así era llamada originalmente un lugar localizado al oeste de la Plaza Macuro, donde se encontraba entonces el monumento a Cristóbal Colón que luego fue trasladado a la entrada del Parque Los Caobos. Dicho lugar de la llamada Plaza López, es contiguo al puente-elevado de la Avenida Urdaneta, en el cruce con la Avenida Fuerzas Armadas. Y esa esquina fue llamada Plaza López hasta 1946. Por cierto que el 15 de mayo de 1921 llegó a Caracas, procedente de Chile, el infante Fernando María de Baviera y Borbón, en calidad de embajador del rey Alfonso XIII. Se alojó en la casa propiedad de la familia Anzola, situada frente a la Plaza López. La casa desde ese entonces hasta que fue demolida, al construirse la Avenida Rafael Urdaneta, se le conoció con el nombre de “Casa España”. Con motivo a la visita del mencionado Infante real, la Gobernación de Caracas decretó: “Denomínese PLAZA ESPAÑA al citado parque y eríjase en ella un busto de Miguel de Cervantes y Saavedra”. Ciertamente, se desconoce el paradero de dicho busto o estatua a Cervantes, desde hace ya varios años.

Tomado de: Recorriendo Venezuela 

(*) Fuente: Las Esquinas de Caracas
Por Carmen Clemente Travieso (2002).
Colección Ares. Editorial Los Libros de
El Nacional. Tercera reimpresión. Caracas
Venezuela.